En épocas de elecciones o de inquietud social, los políticos prometen invertir para satisfacer necesidades de la sociedad y se está poniendo en boga una teoría económica que los apoya. Pero, ¿cuán sensato es ese curso de acción?

Mientras los penales sigan en el desgobierno y no se haga un análisis a fondo de su situación, cualquier plan o intención de imponer orden quedará sólo en el plano de la buena intención