


El 18 de marzo se vio al líder colocado por encima del pueblo, en vez del pueblo que se autogobierna

Lo que hemos vivido desde 2018 es la reposición progresiva del autoritarismo del Siglo XX en materias neurálgicas

Como generación tenemos la tarea de integrar democracia y derechos humanos como política de Estado

Cambiamos las reglas de acceso al poder, pero no las de ejercicio de éste y se repiten viejos vicios y corrupción

Se busca concentrar el poder a tal grado que cuando ya no queden adversarios se declare con sinceridad el proyecto político de mono-arquía
Si los partidos de la oposición se mantienen en el autoengaño, lo más seguro es que se consolide el proyecto autoritario
No se trata de inmolarse en la plaza pública, sino de que los partidos democráticos asuman el cambio necesario

El mejor indicador de su irresponsabilidad es la negación para el debate y la deliberación pública delas ideas que dicen guiarlos

Desactivar esta bomba queda en manos de la Suprema Corte y de la movilización de la ciudadanía