Entramos ya en la fase destructiva del proceso de autocratización. Al grito de primero la justicia y después la ley, la vocación autoritaria es ya inequívoca
AMLO y la 4T no son el inicio de una regeneración nacional sino el último eslabón de la degradación del sistema mexicano del siglo XX
Romper con el Estado de derecho (la ley) y la defensa legítima de las minorías, a eso nos conduce la 4T, a la imposición de una “razón de Estado” esencialmente despótica
Contra lo que el Presidente afirma, si alguien ha fallado no son los órganos constitucionales autónomos, sino el poder Ejecutivo que incumple con sus requerimientos
En México, el presidente populista actúa sin planes ni objetivos, excepto los que no revela por inconfesables, como el de hacer de las fuerzas armadas un pilar de su poder
Si algo le disgusta y estorba al Presidente son las reglas constitucionales que limitan su ejercicio del poder. Uno a uno los órganos autónomos han sido acosados o sometidos
Aquel acuerdo de posguerra en torno a los derechos humanos está hoy más amenazado que nunca. Las bases en que se ha sustentado se tambalean a ojos vista



