Fue la primera fotoperiodista que tuvo acceso a las bases del movimiento zapatista en Chiapas, autorizado por el propio subcomandante Marcos. A diferencia de los hombres que tomaban imágenes del conflicto, ella decidió mostrarle a las mujeres y niños ocultos en la selva, resistiendo en comunidades devastadas en una época en la que aún se dudaba de la capacidad de las mujeres