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Esta historia podría ser titulada como El cuento de amor de Diana y Félix, pero le pusimos El ruso que se fregó la rodilla.
Él se llama Félix Zlobin y, cuando ve la majestuosidad de la Arena Samara, no puede contenerse y recordar: “Pude jugar ahí, pero... Me lastimé la rodilla”.

La historia es una tragedia, pero con final feliz. Hace 10 años, Félix estaba jugando en el CSKA Moscú, estaba en las reservas, pero ya lo llamaban a entrenar con el primer equipo. Era delantero, bajito. Él define su juego como el de Philippe Coutinho. Todo iba bien hasta aquel día. “Fue un domingo cualquiera”, lo recuerda bien. Mano a mano contra el portero del Lokomotiv, quiso anotar y el guardameta detenerlo. Choque, y alguien no se levantó. Era Félix. Rotura del ligamento cruzado.
Hace una década, esa lesión era casi de retiro. Para Félix lo fue. Intentó volver después de ocho meses de rehabilitación, pero no...

La vida de Félix cambió esa mañana de domingo, cuando el portero del Lokomotiv lo lesionó. Sus sueños se esfumaron, pero encontró el amor. ¿Qué hubiera pasado de seguir en el camino profesional?

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