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Todo lo que se esperaba de Harry Kane, para este Mundial, con la selección de Inglaterra se ha cumplido... hasta el momento. El delantero es el líder de goleo, pero más que eso, es la figura que ese grupo de jugadores necesita para romper con la malaria.
Y en verdad que es implacable, un huracán de cara al marco. Con seis goles en tres partidos —pudieran ser más, pero no jugó en el último de la fase de grupos—, solamente acechado por el belga Romelu Lukaku, el atacante del Tottenham es un espectáculo en el terreno de juego. No pareciera que mide 1.88 metros y pesa cerca de 90 kilogramos. Es, quizá, el centro delantero que los ingleses habían esperado por muchos años.
En la última temporada, el inglés ha convertido en poco más de 50 ocasiones (entre liga, copas y selección). Una máquina de hacer goles a la que no le fue sencillo llegar a ese lugar, después de ser rechazado por el Arsenal y el mismo Tottenham, lesionarse y tener que buscar acomodo en divisiones inferiores. Mucho de su éxito lo debe al técnico Mauricio Pochettino y a la disciplina con la que vive.
Kane es el referente de una joven selección inglesa que no quiere volver a quedarse en promesa. Y probablemente este Mundial no sea el que van a ganar, pero buscan construir un equipo que pueda pelear por ese campeonato que ganaron en 1966: “En verdad que somos un equipo joven, sin experiencia, pero hemos crecido mucho”.
abraham.guerrero@clabsa.com.mx
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