Visiblemente molesto, Mario Delgado ofreció una conferencia de prensa dos días después del tercer y último debate presidencial del proceso electoral de 2024. El objetivo era deslindarse del “Rey del Huachicol”, Sergio Carmona, luego de que en el propio debate evidencié sus vínculos para el financiamiento ilícito de campañas de Morena. En aquella ocasión, el entonces presidente del partido oficialista, señaló que se trataba de una calumnia y una mentira.

Hoy, esa misma aseveración no se hace desde la tribuna de la oposición o el discurso de una candidata presidencial. Tampoco la escribe un periodista al que le filtraron información. La confirmación proviene de uno de los hombres más cercanos al expresidente Andrés Manuel López Obrador durante sus décadas como opositor y, sobretodo, durante sus tres primeros años en la presidencia: Julio Scherer.

El libro Ni venganza ni perdón, no es solo un testimonio personal sino la premisa de varias averiguaciones previas con consecuencias penales. Es una confesión desde el interior de Palacio Nacional.

En el texto, Scherer asegura que Jesús Ramírez, quien se desempeñaba como vocero presidencial, mantuvo reuniones con Carmona antes de ser asesinado en 2021. Carmona era ligado al contrabando de combustible y presuntos nexos con el narcotráfico. Refiere que Ramírez le abrió las puertas del círculo presidencial e, incluso, hay versiones de que con el mismo López Obrador. A través de estos encuentros, añade, se aseguraron apoyos económicos a campañas clave como Tamaulipas, Sinaloa y Sonora.

El huachicol fiscal es el mayor caso de corrupción documentado de la historia moderna del país. Creció exponencialmente en la administración de López Obrador y provocó un quebranto estimado de 700 mil millones de pesos de impuestos al SAT. Por el tamaño de sus números, frenar esta industria implica una reforma fiscal.

La presidenta Claudia Sheinbaum desdeña las confesiones en el libro. Asegura que no lo leerá como si con eso fuera suficiente para acabar con los actos ilícitos que heredó de la pasada administración.

En unos meses iniciará la revisión formal el T-MEC. Los delitos de tráfico de huachicol, protegidos desde el corazón del poder, y el uso de financiamiento criminal para campañas electorales, es un arma de presión que Donald Trump puede usar contra México.

La impunidad de políticos de Morena señalados por sus vínculos criminales nos puede salir muy cara en dicha revisión porque hay un capítulo que establece medidas de investigación y sanción de actos de corrupción que afecten el comercio y la inversión. El T-MEC es el motor más importante de la economía mexicana y mientras haya estos expedientes abiertos, México está en una posición vulnerable.

La presidenta Sheinbaum ha sido advertida de que la operación del huachicol no puede realizarse sin la complicidad de altos funcionarios. Su gobierno está ante la disyuntiva de investigarlo y castigarlo o guardar silencio para proteger a cercanos a López Obrador. Garantizar la impunidad de Mario Delgado, Jesús Ramírez y otros funcionarios es un favor a Morena y una traición a México.

Comentario final:

Semana veinte: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?

Ciudadana

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