De los creadores de “¿dónde están las pruebas?”, llega “no especulo” y “no estoy de acuerdo con lo que hizo”, así de cambiante ha sido el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum con el regreso y nuevamente salida de Rubén Rocha Moya del gobierno de Sinaloa, quien es acusado por autoridades de Estados Unidos de vínculos con el crimen organizado.

Todo indica que el gobernador dos veces saliente rompió el pacto de no regresar y su acción ocasionó una fractura al interior de Morena. Abrió una herida que no ha cerrado. ¿De qué tamaño habrá sido la ofensa de Rocha para que la presidenta Sheinbaum omitiera su nombre en un mensaje dirigido a él?

“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación…y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”, se leyó en el mensaje de la presidenta.

Lo ocurrido hace unos días dejó varias dudas, ¿Rocha actuó por su cuenta? ¿Tuvo algún contacto con el inquilino de Palenque? Si todavía no hay pruebas en contra de Rocha, como asegura la presidenta, ¿por qué reflejó tanta cólera en su mensaje a través las redes sociales?

Por el momento, el gobernador sinaloense ya sabe con quién cuenta: con nadie. Los morenistas pidieron que se separara nuevamente del gobierno. Fue dejado a su suerte por sus compañeros gobernadores, senadores, diputados y principalmente por la primera mandataria.

A diferencia de Rocha, quien afirmó que no hay mínimo elemento de prueba que sustente su participación en una conducta penal, la presidenta prefirió esperar las investigaciones que, aseguró, siguen abiertas. Optó por no especular si el sinaloense buscaba el cobijo del fuero con su regreso.

La presidenta sigue con su narrativa de culpar al pasado. Prefirió asegurar que en el gobierno de Felipe Calderón sí se apoyó a un grupo delictivo a través de Genaro García Luna y ahora, afirmó, estos acusan a la actual administración sin ningún fundamento, ¿Sin ningún fundamento? Si ni Calderón ni la oposición pidieron la extradición de Rocha. Son las autoridades estadounidenses quienes la solicitan por presuntos vínculos con criminales.

Entre la definición de lealtades, el rompimiento de pactos y la necedad de echar culpas para evadir responsabilidades, los perjudicados son los sinaloenses. El estado sigue hundido en la violencia. Tan solo, durante la tercera semana de agosto de este año, México registró 252 homicidios, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y Sinaloa encabezó la lista con 33 casos.

De poco sirve la presencia de 16 mil 500 efectivos en Sinaloa si los habitantes viven con miedo todos los días, si la delincuencia se adueñó de sus calles.

Urge que la presidenta termine con el pacto criminal, de lo contrario, su administración seguirá siendo conocida como el narcogobierno.

Comentario final: Semana cuarenta y siete: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?

Ciudadana

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