Hace apenas una semana fue capturado el Alcalde, el jefe de la policía, el de catastro y el de obras del Ayuntamiento de Tequila, se les acusa de extorsión, amenazas, pero en el fondo, es su vinculación con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Los hechos develan la profunda pérdida del Estado como rector de la convivencia, en el que las pequeñas estructuras de gobierno se han rendido a los pies del crimen. Lo preocupante es que el dominio de los hampones ha escalado a niveles inimaginables, alcanzando jurisdicciones estatales y federales, para muestra la horrenda verdad del ‘zar antidrogas’, el traidor Genaro García Luna, que sucumbió y nos entregó a los amos de la crueldad, mancha que cargará históricamente.

La gravedad radica en descubrir hasta dónde llegan los daños y cuál sería la vía adecuada para regresar el mando, partiendo del supuesto de que la intromisión no inicia en las débiles organizaciones administrativas de los cabildos, esta, se gesta desde las candidaturas, con financiamiento y manejo de las masas votantes. El embrollo es mayúsculo, la reinvención de lo arruinado es una labor titánica que atañe ayuda, de donde venga.

Con los eventos, de paso, quedó sepultada la hipótesis de que los ‘abrazos y no balazos’ fulminarían a los poderes violentos, la teoría del obradorato cayó en pedazos frente al lacerante escenario en el que, sin disimulo, la delincuencia desafía a las autoridades en lo que francamente se advierte es una batalla en la que la ciudadanía sale perdiendo. Se esfumó el control y se evidenciaron las componendas.

Jalisco es un caso especial y sumamente inquietante: asiento de los capos, desde los años ochenta, que huían de la ‘Operación Cóndor’, decenas de narco familias escogieron Guadalajara y Zapopan para establecer su residencia. Primero, vistos con resquemor, pues los tapatíos son localistas, poco a poco, a fuerza de la costumbre, fueron asimilados. Hoy, sin cuestionamiento, son sus barrios favoritos. Por información de las propias instituciones de seguridad, se sabe que en la ‘Perla de Occidente’ viven importantes jefes de las mafias, no por nada descaradamente ocurren ajustes de cuentas, levantamientos, desapariciones y, claro, la manipulación de municipalidades. Las recientes aprehensiones lo confirman. Se les dejó crecer y se metieron hasta la cocina. La otrora ‘Ciudad de las Rosas’ actualmente es un enorme cementerio lleno de fosas clandestinas, atestada de indeseables, conocida como ‘bucholandia’.

Toda sumisión implica un costo y los que menos la deben lo pagan, al final los corruptos buscan su tajada, mientras la población se la juega a merced de los facinerosos, los de ropa de marca y también los uniformados, ya no distan, su brutalidad es por igual. No hay duda, se equivocaron con el camino de la no confrontación, es incluso sospechoso. Travesear con fuego es un riesgo que no se tenía que asumir, máxime, cuando las heridas a todos nos tocan, excepto al puñado de privilegiados que sin decoro y recato hacen de sus relaciones con los malhechores su día a día.

No obstante volver a la guerra con la República mallugada, con hondas fracturas, dividida, sin cohesión, bajo la tenue guía de la Ejecutiva que a fuerza de discursos pretende domar al México bronco que a diario la reta y en el que la ley del más fuerte es la que impera, es una lucha con pocas esperanzas.

Quizá el sermón mañanero de la soberanía es mera maquinación que reclama la sobrevivencia de la Nación, pero en lo corto se cedió a la tolerada incursión del vecino del norte, parafraseando a Maquiavelo y Botero, el gobernante puede afirmar principios universales, pero actuará de modo distinto si la conservación del Estado lo exige ¿será? ¿o se seguirá encubriendo a los ‘García Luna’ de estos gobiernos?

Abogado. @VRinconSalas

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