La aprehensión del olímpico canadiense Ryan J. Wedding, acusado por encabezar una red de tráfico de cocaína ligada al cartel de Sinaloa y de numerosos homicidios, es apenas la punta del iceberg que compromete la gobernabilidad de Sheinbaum.

Mientras que el mandamás del FBI, Kash Patel, sostiene que se trató de una captura producto de un operativo ‘conjunto’, casualmente durante su visita al país, Palacio lo niega y muestra una imagen del fugitivo frente a la embajada, de la que se dice en pasillos fue un regalo de la propia cede diplomática, sin embargo, el dicho del director es corroborado por Anthony Colombo, abogado del apresado, quien afirmó, que su defendido no se rindió, lo atraparon los agentes yanquis. Finalmente, diría para colmo, la prestigiada televisora CBC de Canadá, documentó que la fotografía mostrada por la Presidenta fue creada con inteligencia artificial y para rematar, el influyente diario The Wall Street Journal aseguró, el miércoles pasado, que el FBI, en una misión secreta, arrestó al maleante. El último clavo del féretro fue la declaración del Embajador Esteban Moctezuma para la cadena Fox, en síntesis, apoyó la hipótesis del operativo conjunto. Vergonzoso. Además, de ser cierto el donativo gringo, la famosa foto, chamaquearon al equipo de la mandataria y de paso la exhibieron a ella. Un desastre.

Lo que tenemos es un escenario de intromisión de fuerzas extranjeras que están ejecutando ordenes de Jueces ajenos a los mexicanos, llevándose sin trámite a los detenidos. Pero no es lo único.

¿Por decisión ‘soberana’ se dejó de vender petróleo a Cuba? No, la medida respondió a la presión de Washington, Trump lo reveló el sábado y lo confirmó el lunes, evidenciando que el cambio de rumbo sobre esta materia es fruto de la obediencia. A esto sumemos los casi 90 capos ‘extraditados’ de manera sumaria, sin procedimiento, empaquetados, situación que nos debe de alegrar dada la peligrosidad de los sujetos y la ineficiencia de los tribunales nacionales que no los juzgaban, estaban en prisión tranquilos, durmiendo el sueño de los justos; aun así, lo significativo es que el traslado de los bandidos es resultado de los deseos del Departamento de Justicia y de las agencias de investigación norteamericanas. Para cerrar, agreguemos que, pagamos el agua que se debía a los vecinos y que impusimos aranceles a mercaderías chinas, alineándonos a la política dictada por el jefe de la Casa Blanca.

¿Hay injerencia? Claro, no existe la menor duda.

La intervención no necesariamente ocurre con tropas y fusiles, fundamentalmente, recae en el control, por cualquier medio, de la voluntad del afectado para dirigir sus movimientos. Los eventos narrados precisan que la maquinaria que trabaja no es la azteca a la que, pareciere, ni se le avisa, sino la de las barras y las estrellas que comenzó a actuar ante la omisión, negligencia y complicidad cimentada en la narcopolítica de ‘abrazos no balazos’ que nos devastó como sociedad.

En un intento por reducir las heridas, los malabares de las mañaneras rayan en el cantinfleo, ensucian la narrativa, definitivamente esa práctica está agotada. La concentración de la agenda les está costando y la Doctora se ve desarticulada, titubeante, erosionada, sin mando y cada día más sola.

El proyecto de la mal llamada ‘cuarta transformación’, se desmorona, y caerá en picada cuando la persecución de los lideres de las mafias apunte hacia sus jerarcas, rumor generalizado; no solamente son los brutales hampones, peor de perniciosos, son los de saco y corbata que se manchan las manos con dinero del crimen organizado y que despachan en algunas oficinas públicas, para muestra el tardío derrumbe de Adán Augusto, ya para qué, el desgaste es irreparable.

Nunca nadie había hecho tanto daño a la Nación como el morenismo. Insultó a la República suprimiendo los equilibrios democráticos, modificó el juicio de amparo para limitar su protección, anuló la contención de los Jueces, gastó millonadas en obras sin sentido, centró el poder fulminando instituciones, no eliminó la corrupción, la acrecentó y lo nauseabundo es la incuestionable convivencia con los amos de la violencia.

Hoy, gracias a ello, debemos de soportar la injuria del extraño pisando nuestras tierras como si fuéremos una colonia.

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