En política no hay casualidades. El 5 de febrero, al cumplirse el 109 aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, amanecimos con la noticia de una nueva incursión de la autoridad con la Operación Enjambre, llevada a cabo por el Gabinete de Seguridad, con la detención de Diego Rivera Navarro, presidente municipal de Tequila, Jalisco, junto con tres de sus directores, en materia de Seguridad Pública, Catastro y Predial, y Obra Pública.

La detención fue informada por el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en el marco de la Estrategia Nacional contra la Extorsión y el Combate a la Corrupción.

Ya había sido pública la denuncia de varias empresas cerveceras y tequileras contra dicho edil, una de ellas, de la emblemática Casa Cuervo. Además, de la presunta relación con una célula delictiva del crimen organizado.

Al paso de las décadas, la experiencia indica que en el mundo político hay quienes se organizan para respetar la ley, se conducen éticamente y trabajan por el bien común. Pero en el extremo hay quienes, por el contrario, han convertido la política en un botín personal.

Luego de revelarse la detención, medios y redes sociales empezaron a mostrar los lujos que tenía el alcalde. Gafas y ropa de diseñador, un reloj de súper lujo de la marca Richard Mille con un valor aproximado de 11 millones de pesos. Esto es muestra del exceso que va más allá del servicio público y es desorbitado en relación con el salario promedio de Tequila, ubicado en 5 mil 710 pesos al mes, según la medición del primer trimestre de 2025, visible en la plataforma Data México de la Secretaría de Economía.

La actuación al margen de la ley —en el ámbito que se realice— es un acto inmoral, carente de ética, en este caso, consistente en riqueza posiblemente mal habida, y más aún, constituye la comisión de un delito.

El mensaje es claro: ¡nadie por encima de la ley! Y aquellos que andan realizando actos ilícitos e inmorales, tarde que temprano les deberá llegar su hora, o más bien el manotazo que signifique un ya basta. Hay que apuntar que dicho presidente municipal está afiliado al partido Morena, situación que causó mayor impacto.

Bien por el Gabinete de Seguridad que dejó sentir el manotazo, actuando conforme a las denuncias y al resultado de las investigaciones, mientras la ciudadanía aplaude que se aplique la ley sin distinción partidista. Bien harían algunos militantes de Morena y de otros partidos políticos que andan haciendo travesuras, en procesar el trasfondo de la detención del edil: a quien se dedica a la extorsión y a la corrupción, le llega su hora.

Así que, ante la expectativa de vencer a la impunidad, hay que mirar también a la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, encabezada por Raquel Buenrostro, donde es tiempo de mostrar el trabajo en aquellos expedientes que merecen ser sancionados.

Incluso la líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde, a quien he mencionado en este espacio como posible aspirante a la competencia presidencial, sostuvo que el partido no encubre ni protege a nadie. Desde su jerarquía bien valdría la pena dar otro manotazo para procurar el cumplimiento de los fundamentos de Morena plasmados en sus estatutos.

Con la detención del edil de Tequila, el gabinete de seguridad del Gobierno de la República no solo actúa deteniendo a los probables delincuentes, sean del partido que sean, sino cumpliendo con las instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum: ¡Nadie por encima de la ley!

Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “El Ciudadano Republicano y la Cuarta Transformación”. @UlrichRichterM

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dft

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