Desde las revueltas de Mashhad en 1992, cuando un puñado de manifestantes desafiaron el régimen islámico por el alza de precios y el desempleo postguerra Irán-Irak, las protestas en Irán han sido un eco constante de descontento acumulado.

Aquellas primeras chispas, sofocadas con arrestos masivos y un puñado de muertos, palidecen ante la escala de lo que vendría después: el levantamiento de Qazvin en 1994, con 40 fallecidos por el encarecimiento de alimentos básicos; las movilizaciones de Islamshahr en 1995; las protestas estudiantiles de 1999, que se extendieron a más de 20 ciudades reclamando contra la corrupción y la censura. Cada ciclo ha crecido en participación masiva -de cientos a cientos de miles en las calles-, en extensión geográfica -de barrios a cientos de ciudades y pueblos remotos- y en duración, de días a meses de resistencia inquebrantable. Y con esa expansión ha llegado una represión cada vez más intensa: cifras récord de muertos y arrestos que escalan de decenas en los 90 a miles en la era actual, un patrón brutal que revela no solo la tenacidad de los iraníes, sino la implacable maquinaria represiva del régimen del Ayatollah Ali Khamenei, quien asumió el poder en 1989 y ha convertido la disidencia en sinónimo de traición.

“Mujer, Vida, Libertad” fue el grito que llevó a los iraníes a las calles en 2022, un clamor que hombres, pero especialmente mujeres, elevaron contra un régimen dictatorial que valora un pañuelo en la cabeza por encima de las vidas humanas. Menos de tres años después, los y las iraníes retomaron las calles. Pero esta vez lo han hecho en una oleada de protestas sin precedente en los 46 años del régimen islámico. A pesar de la brutalidad con la que el gobierno de Khamenei ha reprimido las manifestaciones -de amagos de ejecuciones públicas a tiroteos a sangre fría-, la gente sigue en las calles. Estas protestas, que comenzaron en diciembre motivadas por la crisis económica extrema -hiperinflación de más del 200%, escasez de combustible y colapso del rial-, han trascendido lo económico. Lo que hace distinta a esta marea es que esta vez han salido todos: hombres y mujeres, de todos los estratos socioeconómicos. Por semanas se han manifestado a pesar del miedo, extendiéndose a 31 provincias y cientos de pueblos y ciudades; manifestaciones más amplias y combativas que nunca antes.

Y siempre, en todas las protestas, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha estado ahí presente para acabarlas. Es el elemento permanente en la ecuación iraní: la IRGC, que en los años que Khamenei lleva en el poder ha ido adquiriendo más poder y se ha vuelto más resiliente. Khamenei, quien fue su líder antes de convertirse en Líder Supremo en 1989, les ha otorgado cada vez más control -económico (controlan el 60% de la economía), militar y político- con el fin de mantener su lealtad inquebrantable. La represión que presenciamos hoy son el resultado de cinco décadas de empoderar un régimen represivo. Para el Ayatollah y la Guardia Revolucionaria, terminar estas protestas es hoy una cuestión de supervivencia: su continuidad o su fin.

Casi 50 años después de que el régimen islámico llegara al poder, es la primera vez que realmente parece tambalear. La caída de Khamenei es posible y quienes siguen saliendo a las calles a pesar de los miles de muertos y encarcelados lo saben, por eso persisten en la lucha. Sin embargo, el optimismo flaquea cuando vemos las posibilidades que pueden venir en el futuro pues vencer a Khamenei es insuficiente. La salida solamente del Ayatollah, con sus 86 años y sin un sucesor designado, derivaría en caos interno. Ganar implicaría vencer a la Guardia Revolucionaria y las posibilidades de lograrlo son extremadamente bajas sin una oposición organizada y sin una intervención externa significativa.

Sin una oposición organizada y con la IRGC tan fuerte, el sistema podría transitar a una teocracia militar que perpetúe la represión bajo un nuevo manto ideológico. Irán no caerá fácilmente, podría solo mutar en algo aún más asfixiante.

Internacionalista X: @solange_

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios