Tras el abatimiento de Nemesio Oseguera “El Mencho” y la violenta reacción de sus huestes armadas que alteraron la paz y la tranquilidad en 22 estados de la República, lo que viene es ver si este primer gran golpe del gobierno de la presidenta Sheinbaum, apoyada por la información de inteligencia de Estados Unidos, se quedará solo en el descabezamiento del Cártel Jalisco Nueva Generación —en donde, como siempre, pueden surgir nuevos capos y liderazgos— o si en la nueva estrategia conjunta entre los dos países se continuará con el desmantelamiento de esa violenta organización que se había constituido casi en un Estado, dentro del Estado mexicano.

Porque si bien el liderazgo de El Mencho sobre el llamado cártel de “las cuatro letras” era vertical y él solo mandaba y dirigía sobre el resto de los grupos y facciones que integraban su organización criminal, es casi seguro que ante la ausencia del capo fundador, surjan disputas entre los grupos estatales y regionales que integran dicho cártel para intentar mantener el control de sus millonarios negocios ilícitos, aunque también podría ocurrir que, sin la presencia ya de Nemesio, el CJNG se atomice y se formen grupos y facciones autónomas que reivindiquen sólo sus territorios que controlan.

En todo caso, una vez que la doctora demostró que ya está decidida a enfrentar a las organizaciones del narcotráfico yendo por sus cabezas y líderes, habrá que ver si, con el apoyo del gobierno de Donald Trump, se continúa con una estrategia de desmantelamiento operativo, financiero y hasta político del que sigue siendo hasta hoy, aún con la muerte de su líder y fundador, la organización más poderosa y violenta del narcotráfico mexicano.

Y si esa es la decisión de Palacio Nacional, como también la intención o exigencia desde Washington, tendríamos que ver en las siguientes semanas la continuación de operativos para detener o abatir a los líderes regionales que aún quedan activos del CJNG, de tal modo que ninguno de ellos pueda ocupar el lugar del Mencho y tratar de reagrupar a todos los grupos que, ya se vio el pasado domingo, operan en más de la tercera parte de la República, a juzgar por los 22 estados que reportaron hechos de violencia tras la caída del capo michoacano.

En la parte financiera, está claro que el Departamento del Tesoro ya inició la investigación y las denuncias sobre las redes de lavado de dinero que operaba Nemesio Oseguera, a partir de empresas que simulaban operaciones para blanquear el dinero del capo e incluso para cometer fraudes en contra de la población, como ocurrió en el caso de las 17 empresas mexicanas que operaban en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, agrupadas en el Resort Kovay Gardens, para vender y rentar tiempos compartidos en un esquema de defraudación masiva que operó durante los últimos años en el país.

Sobre ese mismo caso el secretario Omar García Harfuch informó que la Unidad de Inteligencia Financiera mexicana ya tenía también abierta una investigación y que se estaba rastreando el esquema fraudulento que también servía para lavar dinero del CJNG. Es decir, que el seguimiento del dinero y de los negocios a través de los cuales El Mencho lavaba sus millonarias ganancias ilícitas por el tráfico de drogas y el cobro de derecho de piso, entre otros negocios criminales, ya está en marcha por parte de los dos países y sería también la forma de debilitar al poderoso cártel que se había extendido a 22 estados.

Pero lo que no se ha dicho aún, y tendría que saberse pronto si la intención es desarticular completamente al Cártel jalisciense, es cuándo comenzarán a investigar y a denunciar a políticos que se aliaron con Nemesio Oseguera y con su grupo para brindarles protección desde el poder, a cambio de financiamientos ilegales o de negocios al amparo del poder.

Y ahí es donde vendrá la segunda prueba de fuego para la presidenta Sheinbaum, a la que si bien se le reconoce la decisión de haber ordenado la captura del capo más buscado, con lo que claramente marca una diferencia abismal con la estrategia de seguridad de su antecesor, ahora tendría que continuar en la ruta exigida por Washington para “erradicar” el imperio criminal que construyó en los últimos 15 años en los que El Mencho gozó de impunidad y hasta de protección de autoridades locales, estatales y federales.

¿Vendrá como una siguiente etapa lógica en el ataque al CJNG la investigación, exhibición y procesamiento de las redes políticas que construyó en tres lustros de reinado criminal Nemesio Oseguera? ¿Conoceremos cuáles fueron sus vínculos con alcaldes, gobernadores y hasta con personajes del gobierno federal, en tres sexenios que atraviesan el crecimiento exponencial que logró El Mencho y su organización delictiva?

De ser así y si esta nueva etapa conjunta con Estados Unidos va en serio y a fondo, tendríamos que empezar a ver nombres, expedientes y acusaciones judiciales que expliquen cómo nació y se formó el CJNG en los últimos dos años del gobierno de Felipe Calderón, cómo creció y se comenzó a expandir en el gobierno de Enrique Peña Nieto y cómo en el sexenio de López Obrador pasó de ser un cártel regional de Jalisco, Michoacán y Colima, a crecer y fortalecerse con operaciones en más de 20 estados de la República. ¿Seguirá adelante la estrategia para aniquilar a esa y otras organizaciones criminales y hasta dónde está dispuesta a llegar la presidenta?

NOTAS INDISCRETAS… Ayer, antes de la sesión del pleno de la Corte, en una reunión privada de los ministros se revisaron los asuntos a tratar y uno en particular ocupó la atención de los integrantes del pleno: el proyecto de sentencia que presentaría la ministra Lenia Batres en el que, textual y sin quitarle una coma, repetía su polémico artículo con el que ya intentó en enero pasado reabrir el tema de la “cosa juzgada” en sentencias emitidas cuando se considere, según la ministra del pueblo, que fueron sentencias fraudulentas. Los ministros que ya en aquella sesión del 20 de enero pasado habían votado mayoritariamente para que se eliminara ese artículo, pero que Batres se negó a quitarlo, le volvieron a decir que su nuevo proyecto repetía la misma redacción que ya le había sido votada en contra y, apelando al sentido común (si es que lo tiene) le pidieron a la ministra modificar el nuevo articulo 57 o de plano que retirara su proyecto. La ministra Batres, atrapada con las manos en la masa, no tuvo más remedio que ceder y anunció el retiro de su proyecto de sentencia que finalmente no se discutió ayer. Como dijera el filósofo juarense: “Pero qué necesidad”… Este lunes, en el sexto día de inscripciones del proceso para elegir al titular de la Auditoría Superior de la Federación se inscribieron varios nuevos aspirantes entre los que se encuentran la doctora Miroslava Carrillo, exdiputada morenista y extitular del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México; además de Humberto Blanco Pedrero chiapaneco y exsecretario de la Contraloría en ese estado; Alonso Arrioja García, actual funcionario de Sepomex y economista de la UNAM conocedor del tema presupuestal y del campo de las auditorías públicas. A los tres registrados ayer se suma Elizabeth Barba Villafán, actual funcionaria de la FGR y con una larga trayectoria en instituciones federales como el IMSS, el ISSSTE y la extinta PGR, ella fue la primera en registrarse en este proceso iniciado por la Cámara de Diputados el pasado sábado 21. Hoy se espera que acudan más aspirantes y que crezca la lista que hasta ahora es sólo de cuatro registrados. La convocatoria establece que se recibirán inscripciones hasta el próximo 28 de febrero, y a partir del cierre se inicia el proceso de revisión de los currículums, la experiencia y capacidad de los que buscan ocupar el cargo de auditor o auditora superior de la Federación. Y decimos los dos géneros no sólo porque es lo correcto, sino porque en San Lázaro circula desde hace semanas la versión de que la nueva titular de la ASF sería una mujer porque así lo quieren, dicen, desde Palacio Nacional. En todo caso falta ver cuántos más se apuntan y si el actual auditor, David Colmenares Páramo se apunta o no para buscar la reeleción. Quedan cuatro días para que se cierre la convocatoria y como dicen los cronistas deportivos: “esto no se acaba, hasta que se acaba”… La presidenta Claudia Sheinbaum no presentará este martes su iniciativa de Reforma Electoral, tal como lo había prometido, ante la falta de acuerdos con el PVEM y el PT. Y es que, nos dicen fuentes que estuvieron en la reunión de anoche en Palacio Nacional, no hubo acuerdos y los aliados morenistas siguen sin aceptar varios planteamientos que la mandataria se niega a sacar de su proyecto. El tono del encuentro se tensó por momentos y ante la falta de entendimientos la presidenta terminó la reunión y pidió que sigan las reuniones de negociación. Cuánto problema le está causando a la doctora la torpeza y soberbia de Pablo Gómez y la suya propia de no haber tomado en cuenta, a la hora de integrar su comisión presidencial para la reforma a los aliados del PT y del PVEM sin los cuales Morena no tiene mayoría calificada. ¿No sabían que sin sus votos nomás no podrían aprobar ningun cambio constitucional o lo sabían, pero les ganó la soberbia y la prepotencia de menospreciar a los verdes y petistas que ya les crecieron?... Los dados mandaron Escalera Doble. Poco a poco se normaliza la semana.

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