Hay momentos en los que los datos dejan de ser estadísticas y se convierten en señal de alarma. La Ciudad de México atraviesa uno de ellos. Entre diciembre de 2024 y marzo de 2026, la economía de la capital creció 0 por ciento en términos reales. Una ciudad que debería ser uno de los principales motores económicos del país, lleva año y medio sin crecer.
Cuando una economía no crece, se nota de inmediato en el empleo. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, publicada el 25 de agosto por el INEGI, muestran que entre el cuarto trimestre de 2024 y el segundo de 2026 la Ciudad de México perdió 136 mil 611 personas ocupadas. El dato más importante, sin embargo, es el de trabajadores asalariados: 151 mil 64 menos, lo que equivale a una caída de 4.4 por ciento. No es cosa de una variación menor ni de un mal momento: el segundo trimestre de 2026 registra el segundo nivel más bajo de empleo asalariado en lo que va del sexenio de Clara Brugada.
Otra señal debería preocuparnos: en el mismo periodo, la ciudad perdió 18 mil 93 empleadores, personas que tienen un negocio y contratan a otras para trabajar. Menos crecimiento. Menos trabajadores asalariados. Menos personas que generan empleos. Eso no ocurre por casualidad.
Quien emprende en la CDMX enfrenta trámites interminables, incertidumbre, burocracia y, en demasiados casos, extorsión. Quien quiere invertir en la capital encuentra obstáculos cuando debería encontrar acompañamiento. Y quien ya tiene un negocio aquí muchas veces enfrenta un gobierno que parece más interesado en sancionar que en ayudar a que la actividad económica prospere.
Necesitamos cambiar la manera de gobernar la economía de la capital. La Ciudad de México necesita un gobierno que salga a buscar inversión y que acompañe a quien quiera instalar una empresa. Uno que ahorre al inversionista la burocracia y lo proteja de la corrupción. Uno que permita regularizar un negocio antes de que se vea clausurado. Uno que facilite información, crédito y capital a quienes quieren emprender. Uno que capacite a los trabajadores y ayude a conectarlos con mejores empleos.
En otras palabras, nos urge un gobierno que entienda que su tarea no es administrar la actividad económica sino crear las condiciones para que ésta pueda crecer. La Ciudad de México tiene casi todo para hacerlo: talento, mercado, infraestructura, universidades, empresas y una posición privilegiada frente al país y al mundo. Sólo le faltan el proyecto, las ganas y la capacidad que este gobierno no tiene.
El potencial no basta. Cuando una ciudad deja de crecer, sus habitantes pierden empleos, inversión y oportunidades. Eso es lo que ocurre hoy en la capital, y no podemos asumirlo normal ni conformarnos con la inercia institucional. La Ciudad de México merece un proyecto hecho con ganas de trabajar, de imaginar, de crecer. Dárselo está en las manos de las chilangas y los chilangos que la inventamos todos los días.
Economista. @Chertorivski
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