El dicho “¿para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?” invita a no complicar lo sencillo. Aunque el panorama laboral mexicano es cualquier cosa menos simple, abundan análisis que dedican ríos de tinta y minutos al aire a interpretar fluctuaciones de uno o dos puntos porcentuales en los datos.

Si bien es positivo que los indicadores laborales capten la atención, resulta ocioso —e incluso refleja desconocimiento— pretender dar significado a cambios marginales, incluso dentro del margen estadístico, que confirman una realidad estancada, permanente y estructural.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que el INEGI publica desde hace 20 años, es la radiografía fundamental del mercado laboral. Aun con sus limitaciones, proporciona datos clave: cuántas personas trabajan o están desempleadas, en qué sectores, bajo qué condiciones (asalariadas, por cuenta propia, con o sin seguridad social) y en qué tipo de unidades económicas labora la población. Es una fuente invaluable para comprender el mundo del trabajo y sus graves distorsiones.

A continuación, presento los datos básicos más recientes, permiten dimensionar el verdadero tamaño del desempleo y no confundir el origen de la informalidad.

Existen 103 millones de personas mayores de 15 años (en edad de trabajar). De ellas, 83.3 millones constituyen la Población Potencialmente Productiva (PPP), mientras que 19.8 millones se encuentran en otras situaciones (estudiantes, jubiladas, con incapacidad permanente, etc.).

La PPP se divide en dos grandes conjuntos de personas:

  • · Ocupadas: 59.5 millones (71% de la PPP). 
  • · Excluidas: 23.8 millones (29% de la PPP). 

Dentro de las personas excluidas encontramos diversas situaciones:

  • 1. Desocupadas (el “desempleo visible”): 1.8 millones. Son quienes perdieron su trabajo y buscan uno activamente. Esta cifra da lugar a la tasa de desocupación (2.8%), que suele confundirse con la tasa de desempleo real, pero es solo la punta del iceberg. 
  • 2. Disponibles (el “desempleo oculto”): 5.3 millones. Personas que no tienen otra obligación y buscan trabajo, pero no lo hicieron en las dos semanas previas a la encuesta. 
  • 3. No disponibles por labores domésticas: 14.7 millones (18% de la PPP). Casi 14 millones son mujeres(95% de este grupo). 4. No disponibles por otras razones: 2 millones (3% de la PPP). 

La situación de la población ocupada tampoco es satisfactoria. Más de la mitad enfrenta precariedad:

  • · 35.9 millones (61%) sin seguro social. 
  • · Al menos 33.8 millones no perciben un salario suficiente para superar el umbral de pobreza (68% de quienes declaran ingresos, 57% del total ocupado). 
  • · 33 millones (55%) con trabajo informal. 

El subconjunto de 39.1 millones de personas que tienen empleo (trabajo asalariado y subordinado) no está mucho mejor:

  • · 15.9 millones (41%) sin seguro social. 
  • · Al menos 20.2 millones sin salario suficiente (62% de quienes declaran ingreso, 52% del total con empleo). 
  • · 18.3 millones (48%) sin contrato estable. 
  • · 11.7 millones (30%) sin prestaciones. 
  • · 9.2 millones (24%) con jornada excesiva, más de 48 horas. 

Se me agota el espacio. La nota crucial es que estos indicadores no han cambiado sustancialmente en 20 años. Próximamente, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza difundirá un reporte del panorama laboral que permitirá comparar esta realidad desde 2005.

Consultor internacional en programas sociales. @rghermosillo

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