La industria turística enfrenta la crisis más importante de su historia moderna. Solo durante las confrontaciones mundiales del siglo pasado –Primera y Segunda Guerra Mundial- se vio interrumpido el flujo de viajeros. Nunca se había enfrentado una situación que implicara una crisis global en la que todos los mercados emisores en los principales destinos turísticos se colapsaran al mismo tiempo.

Las ramificaciones de esta situación aún no pueden ser procesadas plenamente. Sin embargo, el efecto de detener de manera simultánea los flujos de visitantes, tanto de negocios como de placer súbitamente, implica afectaciones masivas en las cadenas de valor de la industria que aporta de manera colectiva el 10.4% del producto interno bruto mundial y que genera 319 millones de empleos (WTTC).

Países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia y España han anunciado paquetes de estímulos económicos y fiscales que potencialmente superarán el 10% del P.I.B. anual para, parcialmente, paliar esta crisis y permitir que las empresas del sector turístico continúen sus operaciones. Estos apoyos no solo incluyen a las grandes empresas como líneas aéreas, que son factor crucial en las economías de los países al transportar tanto a pasajeros como productos; así como a cadenas hoteleras, sino que son inclusivos a medianas o pequeñas empresas como agencias de viajes, tours, alojamientos, restaurantes, entre muchos otros que representan al sector más vulnerable.

El turismo , además de contribuir a la economía, tiene una participación muy importante en la generación de fuentes de empleo en sectores cruciales, proporciona balance en aspectos sociales, apoya la conservación del medio ambiente, permite la revalorización de aspectos culturales, incentiva la innovación y el uso de nuevas tecnologías y una larga lista de elementos que han transformado la actividad para convertirla de manera irreversible en una verdadera necesidad de las sociedades modernas. Estas son las razones por las cuales las economías del mundo se han apurado en lanzar un verdadero salvavidas al sector.

En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la actividad turística representa el 8.7% del P.I.B. y utiliza 2.3 millones de puestos de trabajo de manera directa. Adicionalmente, existen regiones –como Baja California Sur y Quintana Roo- en donde el turismo es la principal actividad económica. Sin su existencia, miles de familias perderán sus fuentes de empleo y en muchos casos se producirán de manera tangencial fenómenos sociales indeseables relacionados con las actividades ilegales. No hay manera para que el sector turístico se sostenga sin esquemas de apoyo que vayan más allá de aportaciones del sector privado.

Es indudable que la actividad turística tanto en México como en el mundo regresará a la normalidad, el elemento incierto es cuándo. Es inviable considerar que las empresas del sector podrán soportar por varios meses la planta laboral íntegra y sus instalaciones funcionando sin apoyos gubernamentales amplios. Todos los organismos internacionales han hecho llamados a los distintos niveles de gobierno para encontrar fórmulas de salvar a la industria, que en nuestro caso es uno de los motores económicos más importantes de México, contribuyendo con el ingreso de miles de millones de dólares por el concepto de remesas y divisas que entran al país año con año.

A diferencia de otras crisis en las que nuestro país se ha visto expuesto a hechos particulares relacionados con incidentes específicos de seguridad, o fenómenos meteorológicos que han destruido la infraestructura, hoy los activos turísticos se encuentran íntegros, incluido al más importante, que es la gente que recibe al visitante y hace una diferencia con su buen trato. Solo con el trabajo de todos y el entendimiento de la contribución que hace el sector, se podrá mantener una actividad en el que nuestro país tiene tanto por crecer.

Director General del Fideicomiso de Turismo de Los Cabos

Google News

TEMAS RELACIONADOS