La ministra de la Suprema Corte, María Estela Ríos González, dijo en una discusión pública que quienes nacen mediante fecundación in vitro “a lo mejor no forman parte de la familia”. Su declaración generó indignación y polémica. En México y en prácticamente todo el mundo, no se puede discriminar a las personas por las condiciones de su concepción.

Ante el revuelo que generó su comentario, la ministra compartió una nota aclaratoria. En ella enfatizó que su expresión ocurrió durante la discusión de una acción de inconstitucionalidad y que no debía sacarse de contexto. Aseguró que su referencia fue únicamente “ilustrativa” dentro del razonamiento jurídico y que no tenía como finalidad cuestionar la integración familiar ni los derechos de las personas nacidas mediante técnicas de reproducción asistida. Explicó que buscaba subrayar que la violencia contra las mujeres puede presentarse en distintos ámbitos, incluido el familiar, y que todas las personas forman parte de un entorno social donde pueden existir dinámicas de violencia que deben ser atendidas por el Estado.

Sin embargo, en su aclaración no explicó a qué se refería con su señalamiento a las personas concebidas a través de la técnica in vitro. Escuché la declaración detenidamente para entender el contexto, pero no hay en la discusión los elementos para entender algo distinto a lo ya planteado. Se refiere a “estos in vitro” y luego plantea su duda sobre si son parte o no de la familia.

El tema no es menor. La reproducción asistida es una realidad cada vez más extendida. Actualmente, entre el 2% y el 5% de los nacimientos en el mundo se logran mediante técnicas de fertilización in vitro. En España, por ejemplo, uno de cada diez niños nace gracias a la reproducción asistida. Se trata de una tendencia en crecimiento asociada, entre otros factores, a la maternidad cada vez más tardía.

Somos millones de familias en el mundo las beneficiadas por los avances de la medicina reproductiva. Por eso, cuando desde una posición institucional tan relevante se dice algo así, es pertinente abrir un debate respetuoso sobre cómo se entienden hoy la familia, los derechos y la nueva realidad social.

Los avances médicos, científicos y tecnológicos han sido vertiginosos en las décadas recientes. En las siguientes lo serán aún más. Por eso es crucial que el discurso público se actualice constantemente. Todo el tiempo surgen nuevos esquemas y definiciones. Es importante que ante eso, la dignidad de la persona nunca quede fuera de la ley ni del conocimiento de quienes la hacen valer.

@PaolaRojas

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