Por Nadia Rodríguez Mtz.
“…Todo un inmenso jardín, esto es América…Cuando Dios hizo el Edén, pensó en América”, así dice la canción compuesta por los españoles José Luis Armenteros y Pablo Herrero que ha popularizado Luis Miguel y que por cierto, suena muy bonito. Lo desagradable es que ese Edén sea sobreexplotado de una y mil maneras por propios y extraños sin mesura y a costa de lo que sea, dejando cada vez más miseria en el Edén y mucha riqueza en las manos de unos cuantos archimillonarios caprichosos y peligrosos.
Donald Trump desestabiliza a Venezuela porque quiere petróleo pero hay algo más que se menciona muy poco: su enorme interés sobre las tierras raras que pertenecen a esta nación. Localizadas en la Franja Minera del Orinoco se encuentran 17 elementos minerales que ni siquiera pensaríamos que están en la tabla periódica, pero China y Estados Unidos darían todo por ellos.
Algunos de sus nombres son: escandio, lantano, terbio, disprosio, tulio, lutecio, neodimio, europio y samario, entre otros. Por ejemplo, Venezuela es muy rico en torio (Th) y rodio (Rh), el primero es un metal blando y radiactivo porque a altas temperaturas puede convertirse en combustible nuclear con potencial para producir uranio. En la industria se utiliza para mejorar los metales de aplicaciones aeroespaciales y sirve como componente en las fotoceldas.
En el caso del rodio, se trata de otro metal muy resistente que es apreciado en la industria automotriz para fabricar convertidores catalíticos y también tiene alta demanda en la electrónica porque sirve para fabricar conexiones eléctricas. Por su parte, el tantalio (Ta) y el neodimio (Nd) se han vuelto indispensables en la fabricación de telefonía móvil al utilizarse para hacer circuitos, procesadores, pantallas, cámaras, altavoces e imanes.
Juzguen ustedes mismos, ante el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial como negocio comercial, las tierras raras venezolanas son un vergel muy cercano a Estados Unidos. En el 2016 el gobierno de Nicolás Maduro decretó la Franja del Orinoco como una zona estratégica de 112,000 km² importante para el desarrollo económico de ese país /https://www.ceeriglobal.org/wp-content/uploads/2022/11/Arco-Minero-Orinoco.docx.pdf
Es muy caro explotar esa región en la que además hay diamantes. La ventajosa justificación de Trump para querer esas tierras es que si Maduro no pudo lograrlo por corrupto, entonces este “gringo loco” hará todo lo necesario para meter sus empresas y llevarse estos recursos, eso es “América para los americanos”.
Hay otra cosita más que le da comezón a Trump, pues resulta que China es el principal productor y distribuidor de los minerales de tierras raras en el mundo, abarca entre el 60 y 70% del mercado y por supuesto, Estados Unidos le compra al gigante asiático para abastecer sus industrias tecnológicas, energéticas y militares. Trump quiere ganarle la partida a China y dejar de comprarle estos minerales apoderándose del Edén sin miramientos.
Lo más probable es que Venezuela no encuentre estabilidad pronto, la democracia no llegará fácilmente. El golpe de Estados Unidos, más allá de Maduro (otro sujeto sin escrúpulos), es un acto perverso y despiadado para vulnerar aún más al pueblo venezolano. Trump busca acrecentar la confrontación entre los sectores sociales bolivarianos para aumentar la desesperación y las necesidades de la gente, de esta manera podría denigrar aún más la soberanía para lograr sus objetivos.
El Edén que es América, con sus riquezas naturales, históricas y culturales está en peligro, no solo es Venezuela, no será solo Groenlandia ¿para dónde apuntarán los dedos envenenados de Trump? ¿Cuál será la justificación caprichosa y sucia para fastidiar a Colombia, a México o a otras naciones? No sabemos cómo terminará todo esto pero entre más frágil sea una nación-Estado, más puertas se le abrirán a Donald Trump.

