Hay mensajes que vale la pena repetir cada año: reconocer el esfuerzo de nuestros deportistas es tan importante como entrenarlos. Esta temporada, nuestra empresa volvió a demostrarlo al celebrar una tradición que ya suma 39 años: premiar a los atletas más destacados de nuestras 17 sucursales.
La semana arrancó con 17 celebraciones llenas de emoción. Natación, taekwondo, gimnasia y otras disciplinas tuvieron su espacio para destacar. Y aunque el máximo galardón en México es el Premio Nacional de Deportes, que este 28 de noviembre tuvo como gran protagonista a Osmar Olvera, nuestros reconocimientos cumplen otro propósito: inspiran. No ofrecen grandes estímulos económicos, pero sí despiertan sueños; muchos niños que suben al estrado imaginan algún día llegar al nivel de Osmar.
Estos premios son especiales porque nacen desde la base. Los padres organizan todo: sede, comida, ambiente. Nosotros entregamos los trofeos y las piezas visuales. Es un modelo simple, pero poderoso, que funciona año tras año.
Por motivos personales, no pude asistir del 26 al 30, aunque grabé mensajes para cada sede. Antes de viajar, alcancé a estar en la premiación de los nadadores máster, un grupo ejemplar que ha ganado siete campeonatos nacionales consecutivos. En Puebla nos apoyó María Mata Cocco; en San Jerónimo estuvo Antonio Argüelles; en Arboledas, Manuel Sotomayor y mi hijo Pável. Cada sucursal tuvo su propio brillo.
Reconocer talento no es nuevo para mí. Durante mis 23 años en el IMSS también realizábamos premiaciones. Y es imposible no recordar que hace 57 años, cuando Felipe “El Tibio” Muñoz ganó la única medalla de oro olímpica para México en natación, el IMSS lo reconoció por su hazaña. Ayer, Felipe dijo con humor que ha ganado “su segunda medalla de oro”: cumplir 50 años de casado con su esposa Wendy. Ambos lo celebraron lanzándose en paracaídas. Felicidades.
Hoy llego a más de 60 años reconociendo talento y sigo convencido de que no cuesta mucho: organización, estadística y voluntad de decir “bien hecho”. El mérito es compartido: padres, entrenadores, directivos y deportistas construyen este camino.
Comparto esto con un objetivo claro: invitar a más clubes a hacer lo mismo. No hay herramienta más poderosa que el reconocimiento. Un “tu esfuerzo valió la pena” puede cambiarle el año… o la vida de un joven atleta.
Felicidades a todos los premiados de 2025. Que este aplauso sea el combustible para lo que viene.
Profesor

