En medio de la incertidumbre y conflictos armados que enfrentó la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, el actor mexicano Emilio “El Indio” Fernández realizó su ópera prima “La Isla de la Pasión”, proyectando en la pantalla grande su versión de los trágicos sucesos registrados en la remota Isla de Clipperton.

Testimonios y experiencias de los sobrevivientes de esta isla, en realidad atolón coralino de seis kilómetros cuadrados de extensión, localizado sobre el océano pacífico frente a las costas de Michoacán, despertaron toda clase de leyendas y versiones, lo que hacía un excelente argumento para una película.

Para hablar de la relevancia histórica y cinematográfica, conversó con la historiadora e investigadora, Celina Daniela Muñoz Cruz. Sobre la trama de la cinta, nuestra entrevistada Celina comenta que trata de un grupo de marinos mexicanos enviados como guarnición defensiva a la Isla de la Pasión, cuyo nombre oficial era Clipperton.

El actor mexicano, Emilio “El Indio” Fernández tuvo su primera oportunidad en el banquillo de director con la cinta “La Isla de la Pasión”, de 1942. Foto: ESPECIAL.
El actor mexicano, Emilio “El Indio” Fernández tuvo su primera oportunidad en el banquillo de director con la cinta “La Isla de la Pasión”, de 1942. Foto: ESPECIAL.

Valientes mexicanos la defendían de Inglaterra y Francia, pero los abandonaron

Esta extensión isleña, de titularidad mexicana, estuvo bajo asedio de potencias como Inglaterra y Francia que buscaron apropiarse de ella. En la cinta de 1942, los mexicanos están bajo órdenes del capitán Allende, interpretado por el actor Miguel Ángel Ferriz; él encabezaría la defensa del sitio toda vez que se unieran a su causa otros hombres con formidable convicción patriótica.

Muñoz Cruz explica que mientras todo esto ocurría en la isla, en la capital del país estalló la Revolución, cosa que los habitantes de Clipperton desconocían; así, todos los recursos económicos gubernamentales se destinaron a la causa revolucionaria y se suspendió el suministro de provisiones para la guarnición en Clipperton, dejándola en el abandono y hacia una muerte segura.

Ante la incapacidad de administrar el territorio isleño por las mismas razones, el gobierno mexicano cedió su propiedad a Francia, sin que sus habitantes supieran, por lo que continuaron defendiendo el sitio de manera heroica, según narra la historiadora.

Mapa de la Isla Clipperton de 1937, ya bajo poder francés. Foto: Wikimedia Commons.
Mapa de la Isla Clipperton de 1937, ya bajo poder francés. Foto: Wikimedia Commons.

De regreso a la película, nuestra entrevistada relata que “varios hombres intentaron desertar, por lo que la tragedia se desató en el lugar. El protagonista de la historia es Julio [interpretado por David Silva] quien, además de probar su valentía y patriotismo, deberá librar una batalla por amor contra el bravucón del lugar apodado ‘El Toro’ [un muy joven Pedro Armendáriz] quien lidera una intentona de deserción general”.

“Ambos hombres se enfrentan, pero comprenderán que la defensa de la soberanía nacional es una causa mucho más importante, imperecedera, que los hará deponer sus diferencias en aras de luchar por la defensa de la nación. Completan el reparto Isabela Corona como Lolita, Pituka De Foronda como María y Carlos López ‘Chaflán’ como ‘el Caimán’”, señaló Celina Daniela Muñoz.

Para nuestra entrevistada, algo digno de recuperar de esta historia basada en hechos reales es que tanto Arnaud Vignon como el destacamento a su cargo nunca abandonaron su puesto, ni buscaron desertar, aún cuando el gobierno revolucionario los abandonó. Incluso, comentó, hoy en día hay voces que se alzan en favor de reconocer la labor defensiva a toda prueba de quienes murieron ahí como héroes.

Actor David Silva. Gracias a su asesoramiento y de Raúl de Anda, Emilio “El Indio” Fernández pudo hacer su ópera prima. Foto: ESPECIAL.
Actor David Silva. Gracias a su asesoramiento y de Raúl de Anda, Emilio “El Indio” Fernández pudo hacer su ópera prima. Foto: ESPECIAL.

“El Indio” atravesaba una mala racha económica y laboral

Para la historiadora, la importancia de esta película radica, además, en que es la ópera prima de Emilio “El Indio” Fernández.

“Una ópera prima es una creación fílmica que reviste gran importancia por ser la primera propuesta de todo realizador; puede definir temáticamente su derrotero profesional, amén de que suele determinar la primera impresión de la crítica y del público. En el caso de El Indio, La isla de la pasión representó su entrada a la industria fílmica como director en toda regla, después de haber bregado mucho como actor y bailarín en ambos lados de la frontera”, comentó la investigadora.

La historiadora señaló que esta cinta también fue una oportunidad que llegó a Fernández como un golpe de suerte en un momento en que libraba una terrible racha económica y laboral, pues mientras no actuaba, se dedicaba a escribir argumentos.

Emilio “El Indio” Fernández. Ya tenía poco más de 10 años de carrera actoral cuando decidió dar el salto a la dirección con un guion de su propia autoría. Foto: ESPECIAL.
Emilio “El Indio” Fernández. Ya tenía poco más de 10 años de carrera actoral cuando decidió dar el salto a la dirección con un guion de su propia autoría. Foto: ESPECIAL.

“Como él mismo declaró en varias ocasiones, a este argumento le tenía mucha fe, por lo que nunca quiso malbaratarlo y también planeaba interpretar el papel protagónico (que tenía una marcada vis heroica, muy distinta a la de los roles de villano que había interpretado previamente en cine)”, dice la historiadora.

Para Celina Daniela, el logro que representó para Fernández estrenarse como director en esta película, se lo debió a la intercesión del entonces joven David Silva, quien le presentaría a un productor a cambio de que El Indio le cediera el protagónico.

“Así ocurrió, y fue entonces que el General Juan F. Azcárate (quien ya había producido El tigre de Yautepec, de Fernando De Fuentes) aceptó invertir en la cinta, previa promesa de ganar mucho dinero con su exhibición”, indicó Muñoz Cruz.

Publicidad para el próximo estreno de “La Isla de la Pasión”. Como parte de su promoción, la XEW emitió un programa especial el 5 de agosto de 1942 para escuchar la música que se usó para la cinta. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Publicidad para el próximo estreno de “La Isla de la Pasión”. Como parte de su promoción, la XEW emitió un programa especial el 5 de agosto de 1942 para escuchar la música que se usó para la cinta. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

No fue un gran éxito, pero permaneció en cartelera dos semanas

La historiadora recordó que al estrenarse La isla de la Pasión no fue un éxito apabullante, aunque sí logró mantenerse en cartelera dos semanas, lo que para la época era un lapso bastante decoroso.

“Sin embargo, mucho más importante resulta el hecho de que hubo en el filme elementos que permitieron a El Indio granjearse la confianza de otros productores, lo que significaría nuevas oportunidades de seguir haciendo cine”, explica la especialista a este diario.

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Al abordar la filmografía del famoso director con temas similares, la investigadora comentó que sus filmes evocaban un álgido nacionalismo y un fervor patriótico entrelazados con historias de melodrama ranchero y dotadas de un tono trágico, que al paso del tiempo fueron varias de las constantes en el cine posterior de El Indio Fernández.

“No sólo en La isla de la Pasión, sino desde argumentos anteriores como el de Con los Dorados de Villa (1939), y mucho más claramente en el de Soy puro mexicano (1942), tocó dichos temas, llevándolos al epítome en cintas que llegarían a consagrarlo, como Flor Silvestre (1943), Río Escondido (1947), o Pueblerina (1948).

Cartel de estreno de “La Isla de la Pasión”, en Palacio Chino. La función de las 9 de la noche sería una gala especial, con presencia de altos funcionarios gubernamentales y figuras públicas. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Cartel de estreno de “La Isla de la Pasión”, en Palacio Chino. La función de las 9 de la noche sería una gala especial, con presencia de altos funcionarios gubernamentales y figuras públicas. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Incluso hacia el final de su carrera, cuando ya rodaba esporádicamente, repitió la dosis en filmes que yo definiría como de trasnochado indigenismo, ya bastante fuera de época. Ejemplos de ello son Pueblito (1961), Paloma herida (1962) y hasta México Norte (1976) (el remake de su propia cinta, Pueblerina), que estuvieron muy lejos de sus mejores creaciones como realizador”, considera nuestra entrevistada.

Al preguntarle acerca de los tiempos que se vivían durante esta etapa del director, Celina Muñoz Cruz opina que en los albores la cinematografía nacional, cuando nuestro cine buscaba su propia identidad, Emilio Fernández inauguró lo que podríamos llamar corriente nacionalista, alimentada del melodrama rural de la postrevolución.

Afirma que El Indio, quien decía haber combatido en los albores del movimiento armado, era propenso a tomar como pretexto para sus argumentos, hechos verídicos ocurridos en esta etapa de nuestra historia, sobre todo, después de haber conocido ¡Que viva México!, de Sergei Eisenstein.

En el caso de la Isla de la Pasión es conveniente recordar que el año de su filmación, 1941, representa uno de los más convulsos de la Segunda Guerra Mundial, además de que se empata con la declaración de guerra que hizo nuestro país a las Potencias del Eje por conducto del entonces presidente del país, Manuel Ávila Camacho”, indica la investigadora.

La cinta de Emilio “El Indio” Fernández permaneció dos semanas en la cartelera del Palacio Chino, sin alcanzar el éxito deseado. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL
La cinta de Emilio “El Indio” Fernández permaneció dos semanas en la cartelera del Palacio Chino, sin alcanzar el éxito deseado. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL

Cinta cargada de nacionalismo y fervor patriótico

La historiadora recalcó la importancia de esta temprana propuesta cinematográfica que El Indio desarrollaría después y que nuestra entrevistada tuvo a bien describir: Un fuerte nacionalismo, la exaltación de la valentía del hombre mexicano y su fervor patriótico por lo que él percibía como las bondades emanadas de la posrevolución.

“Además, todo ello contaría con una historia melodramática como telón de fondo, siempre aderezada con el innegable tono trágico que marcaría el destino de los personajes en todo su cine. No sólo en La Isla de la Pasión, sino incluso más fehacientemente, podemos notar el aterrizaje de todos estos aspectos en ‘etapa embrionaria’ en su siguiente film, Soy puro mexicano (1942)”,

Publicidad de la cinta “Soy Puro Mexicano” para su semana de estreno en el Palacio Chino, en noviembre de 1942. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Publicidad de la cinta “Soy Puro Mexicano” para su semana de estreno en el Palacio Chino, en noviembre de 1942. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Para la especialista esta cinta resulta vigente en distintos aspectos, no únicamente por tratarse del primer abordaje como director de Emilio Fernández, sino que acompañado de la lente de Gabriel Figueroa y de la retórica de Magdaleno, llevó al mundo una idea de México o de ‘lo mexicano’ que encontraría sus raíces en las luchas intestinas entre opresores y oprimidos, siendo la más significativa el movimiento revolucionario.

“Su cine apoyó, directa o indirectamente, la consolidación de nuevo proyecto de nación, que exaltaba e idealizaba los orígenes indígenas de México y los proyectaba sobre un fuerte modelo nacionalista, nutrido con las conquistas populares de la lucha armada siempre abordadas desde un tono nostálgico y trágico. Todos estos elementos, como he referido, se encontraban en ‘etapa embrionaria’ en trabajos fílmicos como el que nos ocupa”, concluyó nuestra entrevistada.

Cartel de “La Isla de la Pasión”, cinta que retrata parte de las experiencias que habitantes de la Isla Clipperton vivieron antes de perder el territorio a manos de los franceses. Foto: IMDb/ESPECIAL.
Cartel de “La Isla de la Pasión”, cinta que retrata parte de las experiencias que habitantes de la Isla Clipperton vivieron antes de perder el territorio a manos de los franceses. Foto: IMDb/ESPECIAL.
  • Entrevista con Celina Daniela Muñoz Cruz
  • Semblanza: Es graduada de Licenciatura en Historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es Maestra en Ciencias Antropológicas y actualmente Doctorante en Ciencias Antropológicas por la propia ENAH, siendo sus líneas de investigación Teoría, crítica y análisis cinematográfico del cine mexicano, así como contenidos digitales y medios audiovisuales.

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