En nuestra revisión de episodios migratorios entre , toca conocer la apenas desenterrada Operación Espaldas Mojadas, un ejercicio estadounidense de 1954 que detuvo a miles de trabajadores ilegales mexicanos e impidió la llegada de muchos más.

Durante un año, la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Naturalización estadounidenses persiguieron y deportaron a cuanto trabajador ilegal encontraran, mientras el Programa Bracero continuaba con sus contrataciones regulares.

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Donald Trump mencionó a la Operación Espaldas Mojadas como su modelo a seguir ante la actual crisis migratoria, ¿pero cuáles fueron sus resultados y desarrollo para que 70 años después todavía se considere efectiva?

Braceros en campos de Estados Unidos. Como muchos jóvenes, viejos, enfermos y mujeres quedaron fuera del Programa Bracero y decidieron entrar a EU por sus propios medios, arriesgándose a la persecución. Foto: Marjory Collins/Wikimedia Commons.
Braceros en campos de Estados Unidos. Como muchos jóvenes, viejos, enfermos y mujeres quedaron fuera del Programa Bracero y decidieron entrar a EU por sus propios medios, arriesgándose a la persecución. Foto: Marjory Collins/Wikimedia Commons.

Operación contra migrantes al sur de E.U

Según indicó Kate Linthicum en su reportaje The Dark, desde siempre los pobladores de México y Estados Unidos tenían necesidades que podían cumplir con apoyo mutuo: los productores estadounidenses requieren muchos trabajadores a bajo costo y numerosos empleados mexicanos quieren recibir su salario en dólares.

Desde inicios del siglo XX se supo de la contratación irregular de mexicanos, entonces conocida como “enganche”. Representantes de cultivos o industrias estadounidenses acudían a poblados de escasos recursos para hacer promesas de mejores salarios y beneficios a nuestros compatriotas, ofertas casi siempre exageradas o falsas.

Jornadas de trabajo cercanas a la esclavitud, malas condiciones de vida y un salario castigado solían ser las verdaderas ganancias de mexicanos enganchados, sin olvidar el peligroso estado legal que asumían frente a los lineamientos migratorios.

Mexicanos recibiendo su autorización para integrarse al Programa Bracero. A pesar de su prometedor objetivo, el acuerdo bilateral para trabajadores mexicanos estuvo rodeado de burocracia y corrupción, motivando a muchos campesinos a cruzarse a EU por su cuenta. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
Mexicanos recibiendo su autorización para integrarse al Programa Bracero. A pesar de su prometedor objetivo, el acuerdo bilateral para trabajadores mexicanos estuvo rodeado de burocracia y corrupción, motivando a muchos campesinos a cruzarse a EU por su cuenta. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

Para los años 40, se buscó erradicar tales abusos con el Programa Bracero, interpuesto por ambas naciones a patrones estadounidenses y trabajadores mexicanos para garantizar prestaciones dignas y un alto a la migración ilegal, pero el avance de indocumentados –ya fuera con apoyo de enganchadores o por propia cuenta– no paró.

Fue durante los 50 que se popularizó el término “espaldas mojadas”, nombre despectivo que se dio a los migrantes ilegales que nadaban por el Río Bravo para llegar a la Unión Americana. Estos viajeros carecían de derechos en el país estadounidense y eran considerados criminales.

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A inicios de 1954, EL UNIVERSAL estimó un millón de trabajadores ilegales en el país norteamericano, así como la deportación de 851 mil indocumentados. Ante tal crisis migratoria, el mandatario estadounidense Dwight D. Eisenhower autorizó la Operación Espaldas Mojadas, puesta en marcha el 10 de junio de 1954.

Trabajadores durante su hora de comida en campos estadounidenses, 1956. Los braceros legalizados siempre debían portar sus papeles para acreditar su permiso de trabajo si querían evitar que los confundieran con “espaldas mojadas”. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
Trabajadores durante su hora de comida en campos estadounidenses, 1956. Los braceros legalizados siempre debían portar sus papeles para acreditar su permiso de trabajo si querían evitar que los confundieran con “espaldas mojadas”. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

Se trató de un plan de localización, detención y deportación de ilegales, ejecutado por la Patrulla Fronteriza en campos de cultivo, industrias, vecindarios, parques públicos y cualquier sitio con población mexicana o latina, muy parecido a las redadas que se realizaron en los años 30 para las repatriaciones masivas.

Aunque las autoridades la llamaron "una guerra total para expulsar a los espaldas mojadas hacia México", la investigadora Kelly Lytle Hernández lo describió como un ejercicio de “regularización de migrantes” y “flexibilización de las leyes migratorias. Se enfocó en asustar a mexicanos para que dejaran el país por su propia voluntad”.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México aseguró que la Operación Espaldas Mojadas estaba dentro de lo previsto en el Programa Bracero para mantener la dignidad de los trabajadores, por lo que no representaba algún conflicto entre ambas naciones.

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Establecido durante un solo año, hasta el verano de 1955, este proyecto migratorio expulsó –con deportaciones o por sus propios medios– a más de un millón de mexicanos, además de reducir la entrada ilegal.

Trabajadores cruzando el puente internacional entre Reynosa, Tamaulipas e Hidalgo, Texas, en la frontera entre México y Estados Unidos; 1956. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
Trabajadores cruzando el puente internacional entre Reynosa, Tamaulipas e Hidalgo, Texas, en la frontera entre México y Estados Unidos; 1956. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

El procedimiento migratorio, obra de un racista

En marzo de 1931, el diario La Opinión informó el asesinato de un joven mexicoestadounidense de 15 años a manos de Harlon B. Carter, estadounidense de 17 años, hijo del Inspector de Migración de la Patrulla Fronteriza.

Según datos de Kelly Lytle Hernández, el crimen fue porque la víctima estaba cerca de la casa de Carter, algo que el estadounidense no toleró, sacó un rifle y disparó a matar. Aunque la justicia declaró culpable a Carter y le impuso una condena penal, algunos “tecnicismos legales” invalidaron su sentencia y quedó libre.

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Todo para que años más tarde, el mismo Harlon B. Carter se convirtiera en jefe nacional de la Patrulla Fronteriza y organizara la Operación Espaldas Mojadas. Algunas de nuestras fuentes lo consideraron un racista y tiempo después también se convertiría en presidente de la Asociación Nacional del Rifle y defendería el derecho a las armas.

Centro de detención de “espaldas mojadas” en California, 1954. Parques públicos y cárceles sirvieron también como lugares de retención para migrantes. Foto: Larry Sharkey/Los Angeles Times Archive/ UCLA/IRL Worker Institute/ESPECIAL.
Centro de detención de “espaldas mojadas” en California, 1954. Parques públicos y cárceles sirvieron también como lugares de retención para migrantes. Foto: Larry Sharkey/Los Angeles Times Archive/ UCLA/IRL Worker Institute/ESPECIAL.

Según indicó el medio independiente The Texas Tribune, en los años 50, habitantes del sur estadounidense aseguraron que los migrantes mexicanos “cometían crímenes y usaban recursos públicos destinados sólo para ciudadanos”, sin tener muchas pruebas de ello. Los acusaron de acaparar empleos y mermar prestaciones laborales.

Tales acusaciones motivaron a Harlon B. Carter y al entonces encargado del Servicio de Inmigración y Nacionalización, Joseph Swing, a idear la nunca ejecutada Operación Estallido de Nube.

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El plan propuso que 2 mil 180 elementos militares vigilaran la frontera sur, además de la construcción de una valla de 2.5 metros de altura con alambre de púas ubicada en ciertos puntos identificados como “cruce de ilegales”.

Agente de la Patrulla Fronteriza en los años 50. “Es evidente que si no hubiera ocupación y no se ofreciera trabajo, la mayoría de tales personas [migrantes] no trataría de internarse ilegalmente”, aseguró Hebert Brownell, entonces Procurador de Justicia estadounidense. Foto: U.S. Customs and Border Protection/ESPECIAL.
Agente de la Patrulla Fronteriza en los años 50. “Es evidente que si no hubiera ocupación y no se ofreciera trabajo, la mayoría de tales personas [migrantes] no trataría de internarse ilegalmente”, aseguró Hebert Brownell, entonces Procurador de Justicia estadounidense. Foto: U.S. Customs and Border Protection/ESPECIAL.

Eisenhower desechó la propuesta, argumentando que no aprobaría el uso de la milicia para seguridad local y que su implementación mermaría la relación con México.

El plan se reestructuró y terminó como la Operación Espaldas Mojadas, “la mayor campaña contra los inmigrantes ilegales de la historia”, según describió Carter el 12 de junio de 1954 en entrevista con Los Ángeles Times.

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Según The Texas Tribune, la operación se ejecutó en Texas, California, Chicago y Mississippi, donde había más población indocumentada. Serían numerosos elementos de la Patrulla Fronteriza quienes harían redadas en zonas de trabajo y vecindarios para localizar a ilegales, equipados con siete aeronaves, jeeps y camiones.

Avioneta y jeep de la Patrulla Fronteriza en sus revisiones de rutina para detener ilegales, años 50. Foto: U.S. Customs and Border Protection/ESPECIAL.
Avioneta y jeep de la Patrulla Fronteriza en sus revisiones de rutina para detener ilegales, años 50. Foto: U.S. Customs and Border Protection/ESPECIAL.

No hubo balazos, pero sí miles de detenidos

El 15 de julio de 1954, EL UNIVERSAL publicó una cobertura detallada de la primera jornada contra “espaldas mojadas” en Texas, donde se detuvo a 5 mil 100 ilegales. Según indicó Lytle Hernández, la entidad texana fue la que más entorpeció el Programa Bracero, con enganchadores captando mexicanos en ambos lados de la frontera.

En esa primera redada en Texas, los agentes allanaron cultivos y centros de trabajo, para molestia de los patrones. Algunos intentaron sobornar a los agentes y prometían “doblar su paga” si dejaban que los ilegales terminaran la cosecha de la temporada.

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Durante la operación “no se disparó un solo balazo”, aseguró el mismo Harlon Carter, pues ningún mexicano se opuso a la detención ni posterior repatriación. Por tan buena conducta, los agentes fronterizos permitieron que los detenidos recogieran sus pertenecías y que cobraran el último sueldo de su patrón.

El tiempo de detención para “espaldas mojadas” era de 2 a 4 días, después venía su repatriación. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
El tiempo de detención para “espaldas mojadas” era de 2 a 4 días, después venía su repatriación. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

Por tales resultados y con la intención de fortalecer a la Patrulla Fronteriza, Joseph Swing solicitó un aumento de 3 millones de dólares en su presupuesto anual, así como un incremento de 650 mil dólares para centros de detención para migrantes.

Antes de concluir julio se confirmó que el Servicio de Inmigración impidió el avance de 14 mil 600 viajeros indocumentados y también notificaron del retorno voluntario de 34 mil mexicanos que intentarían la vía legal para reingresar. Poco tiempo después, la operación se expandió y comenzaron las deportaciones de familias enteras.

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Entre las propuestas denegadas de la Operación Espaldas Mojadas estuvieron sanciones contra patrones y confiscación de automóviles utilizados para transportar ilegales. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL
Entre las propuestas denegadas de la Operación Espaldas Mojadas estuvieron sanciones contra patrones y confiscación de automóviles utilizados para transportar ilegales. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL

Luego de un año, Eisenhower detuvo las redadas

Después de varios meses con redadas, capturas y repatriaciones colectivas, en su edición del 21 de julio de 1955, EL UNIVERSAL anunció el fin de la Operación Espaldas Mojadas en Estados Unidos.

Según datos del Servicio de Inmigración, durante los últimos seis meses del proyecto migratorio apenas se detuvieron a 350 “espaldas mojadas” diarias, a diferencia de los miles que se perseguían a mediados de 1954, lo que indicó que la fuerza laboral en campos de cultivo ya sólo eran braceros legalizados o ciudadanos estadounidenses.

Con números tan esperanzadores, el gobierno de Eisenhower dio por exitosa la operación y detuvo las redadas en centros de trabajo y vecindarios latinos, mientras que el Programa Bracero continuó por una década más.

Trabajadores listos para su retorno a México. Aquellos braceros que tuvieran problemas con sus papeles no serían detenidos por la Patrulla Fronteriza y se les permitió una “prórroga” para continuar en EU, con la obligación de actualizar pronto sus documentos. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
Trabajadores listos para su retorno a México. Aquellos braceros que tuvieran problemas con sus papeles no serían detenidos por la Patrulla Fronteriza y se les permitió una “prórroga” para continuar en EU, con la obligación de actualizar pronto sus documentos. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

En sus investigaciones, Kelly Lytle Hernández comprobó un drástico cambio en las tácticas de la Patrulla Fronteriza tras el cese de la Operación Espaldas Mojadas. Las persecuciones encabezadas por decenas de agentes migratorios quedaron en pausa, dando paso a patrullajes pequeños y vigilancia constante de la frontera.

Según recuperó la investigadora, los oficiales fronterizos “apenas lograban capturar uno o dos [migrantes] y retenerlos”, por lo que las detenciones disminuyeron con rapidez; no era porque sus tácticas tuvieran éxito, sino por la falta de personal.

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Además de las quejas por acaparar trabajos y malbaratar salarios, existió el temor de que algunos “espaldas mojadas” también fueran comunistas. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.
Además de las quejas por acaparar trabajos y malbaratar salarios, existió el temor de que algunos “espaldas mojadas” también fueran comunistas. Foto: Leonard Nadel/National Museum of American History/ESPECIAL.

Datos finales de la Patrulla Fronteriza sobre la Operación Espaldas Mojadas indicaron la ejecución de 300 a 400 mil deportaciones forzadas, mientras otros 700 mil mexicanos salieron por cuenta propia de Estados Unidos.

Éste es fue programa que Donald Trump está replicando en gran medida para detener la migración ilegal, a través de la localización y detención a los indocumentados ya asentados en su país, así como el bloqueo en su frontera sur. Sólo el tiempo dirá si tuvo tan “buenos resultados” como la Operación Espaldas Mojadas original.

Bracero en un tren hacia Estados Unidos; en el lateral del vagón se lee “Braceros Mexicanos. Viva México”. Para 1953, el salario autorizado para legalizados rondó los 80 centavos por hora, pero para indocumentados apenas alcanzó los 50 centavos; algunos percibieron apenas 5. Foto: Dorothea Lange/Oakland Museum of California.
Bracero en un tren hacia Estados Unidos; en el lateral del vagón se lee “Braceros Mexicanos. Viva México”. Para 1953, el salario autorizado para legalizados rondó los 80 centavos por hora, pero para indocumentados apenas alcanzó los 50 centavos; algunos percibieron apenas 5. Foto: Dorothea Lange/Oakland Museum of California.
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