En estos últimos siete años, las reformas se han caracterizado por la concentración del poder político y por la debilitación progresiva de los contrapesos que históricamente habían garantizado el equilibrio entre poderes. La erosión de este principio de división de poderes se logró gracias a la integración artificiosa de mayorías calificadas en el Congreso. En este contexto, el anuncio largamente dilatado de una nueva reforma electoral adquiere en estos días una relevancia singular. Llevamos varios meses entre comentarios, foros simulados y comisiones carentes de autoridad moral.
Por primera vez en la historia de nuestra democracia, estamos ante una tentativa de reforma política —no sólo electoral— que no busca el consenso ni el respeto a los derechos fundamentales de las minorías. Las voces del oficialismo cantan ya los himnos violatorios del principio de progresividad, lo cual constituye una violación abierta al artículo 1º constitucional.
Desde el grupo parlamentario del PAN proponemos y denunciamos. No rechazamos el tema. Queremos que se cuenten los votos, pero no como los contaron en las elecciones del Poder Judicial. Creemos que es indispensable que se cuenten frente a los ciudadanos y por los ciudadanos, en las casillas y bajo la vigilancia de los representantes de los partidos. Proponemos que los órganos electos reflejen genuinamente la voluntad popular y que la ley no se preste a la bochornosa interpretación que hicieron los ya colonizados órganos electorales (INE y Tribunal Electoral) en las elecciones de 2024. Buscaremos que la libertad se garantice con la no intervención del poder, tanto del gobierno como del crimen organizado, cuya intervención dentro de Morena en últimas elecciones ya se ha comentado.
Esta oposición está lista para defender los logros históricos del pueblo mexicano: su heroica transición a la democracia, sus definiciones contrarias al autoritarismo y a las hegemonías artificiosas, su concepción de la República como un espacio plural, incluyente y democrático. Apoyamos a las y los ciudadanos que se articularon para presentar su propia iniciativa así como a las organizaciones sociales, académicas, empresariales y estudiantiles en torno a un objetivo de bien común: preservar y fortalecer la base de la democracia mexicana.
Pero sabemos que el oficialismo de Morena se empecinará en volver a los tiempos iniciáticos del autoritarismo, Maximato incluido. Por eso también denunciamos.
Denunciamos todo lo que han debilitado o destruido en los últimos siete años: la división de poderes, el pluralismo, la independencia de los órganos electorales. Y ahora quieren desmontar el sistema de financiamiento público con tal de seguir viviendo del chantaje derivado de las ayudas sociales (que son derechos) y, sin control ni fiscalización adecuados, dar paso a la intervención del crimen organizado.
Denunciamos también la incongruencia. Presumen ser hijos del 68, pero más bien son del Maximato. Confieso que en esta historia de la transición democrática a algunos sí les creí, pero ahora que veo que Morena tira la escalera por la que subió, entiendo que estamos ante una disyuntiva: o son traidores a sus ideas y a su historia, o siempre nos engañaron y son unos farsantes.
Por eso nos es inevitable mirar a Venezuela. De ahí que se hable de la “Ley Maduro”. Porque ahí debilitaron las instituciones y restringieron las libertades. ¿Es eso lo que quieren con su “Ley Maduro”? ¿Dejar un país lleno de presos políticos?
La ley es un instrumento, no un fin. Su finalidad es custodiar la vida, no asfixiarla; ampliar las libertades y la participación, no restringirlas. Si la norma electoral no sirve al bien común, a la libertad y a los derechos políticos, y sólo sirve al partido en el poder, entonces se traiciona el espíritu de la ley y se traiciona a México.
Acudiremos a escuchar y dialogar. En el supuesto de que se apruebe una reforma político-electoral que no garantice condiciones mínimas de democracia, equidad y legalidad, que no quepa duda de que la oposición impulsará, de manera responsable y colectiva, acciones políticas de amplio alcance, incluyendo la revisión de las formas de participación electoral futura, siempre dentro de la defensa pacífica del orden constitucional que tanto esfuerzo implicó para generaciones de mexicanas y mexicanos.
Diputada federal. @Mzavalagc

