En Sinaloa, el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, fue captado bailando en Badiraguato en un video difundido en redes sociales. Sobre él hay señalamientos graves e incluso se ha solicitado su extradición. ¿Qué hace el Estado mexicano? Lo protege. Lo hace incluso a costa de la relación con Estados Unidos, en plenas pláticas sobre el Tratado de Libre Comercio. Hace dos años, durante su gobierno mataron a un diputado federal electo. Pruebas contra él hay aquí y allá.

Baja California pasa uno de los momentos más obscuros de su vida pública. La gobernadora, Marina del Pilar Ávila, reconoció como cierta la información de los audios difundidos en diversas redes sociales en los que aseguraba tener pláticas con autoridades de Estados Unidos y se comprometía a informar sobre lo que se dijera en las mesas de seguridad. A ella, a una diputada federal, a su exsecretaria particular que es hoy la senadora Julieta Ramírez y, al parecer, a otros alcaldes de la frontera, les quitaron la visa de EU. ¿Qué hizo el Estado mexicano? Distraer de la manera más autoritaria posible, utilizando el poder del Estado de manera facciosa y cometiendo actos violatorios a derechos humanos, deteniendo a un exgobernador (de oposición) que estuvo en el cargo hace casi 40 años.

Comparto sólo tres datos sobre la detención injusta de Ernesto Ruffo:

1) Un juez había negado las órdenes de aprehensión. Apareció una juez de guardia quien, en horas, integró a Ernesto Ruffo en la lista y procedió a la detención a través de la injusta Prisión Preventiva. La rapidez con la que se resolvió contrasta con una decisión judicial previa, y plantea dudas sobre la independencia judicial.

Resulta que la Juez de guardia forma parte del grupo conocido como los llamados “jueces del acordeón” cuya independencia ha sido cuestionada en cada una de sus decisiones desde la fracasada elección judicial del 2025. Una juez además propuesta en la lista del poder ejecutivo, lo que genera más desconfianza.

2) El exceso de violencia en la detención de Ruffo. Es evidente la persecución por la manera en que lo detuvieron. Ruffo estaba en su casa, no se escondió, ni huyó, ni lo cuidaba la Guardia Nacional. Fueron por él, avisaron a la prensa, y con exceso de violencia conducían a alguien que meses antes se había puesto a disposición de las autoridades y estaba en su casa. Lo trataron como si fuera el jefe de todo el Crimen. Verdaderamente ridículo.

3) Lo enviaron a una cárcel de Alta Seguridad. Sin ningún sentido, un acto de poder humillante. A los otros dos detenidos los dejaron en su domicilio y a Ruffo lo enviaron a Almoloya por su alta peligrosidad. Cinismo total de un gobierno que protege criminales y persigue a la oposición.

Dicen que es un acto para distraernos. Seguramente lo es, pero no es un acto menor lo que yo veo es una señal de alerta para la oposición, para que cualquier opositor al gobierno tenga miedo y, también es un mensaje al crimen organizado para asegurarle que habrá protección.

Mientras tanto circula en redes sociales un gobernador con licencia que en Badiraguato está bailando, y con ritmo pisa la Constitución, los tratados de extradición, los expedientes de asesinatos y desapariciones y la dignidad de nuestro México.

Diputada federal.

@Mzavalagc

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