El incremento al salario mínimo, que se empezó a aplicar durante el mes de enero, más que representar un motivo de retórica discursiva en distintos foros, se debe ver desde dos dimensiones: por un lado, como un verdadero triunfo de la clase trabajadora que a través de su trabajo diario comprometido, responsable y profesional levantan al país con su esfuerzo y dedicación; por otro lado, es el reconocimiento implícito al movimiento sindical mexicano, que a través de cada una de las organizaciones sindicales que lo conforman, ha sabido responder con hechos concretos a las demandas de sus agremiados en defensa permanente de sus derechos, como lo es disfrutar de un salario que dignifique su capacidad de sacar adelante a sus familias, ante la cada vez más difícil situación económica por la que atraviesa el país.
Los trabajadores mexicanos, tanto del sector público como del privado, mediante su invaluable labor y empeño son el centro de la productividad nacional, que es el elemento necesario para el desarrollo con crecimiento de cualquier nación. Su lucha constante a través de sus representaciones sindicales democráticas por mejores condiciones laborales ha comenzado a rendir frutos.
El aumento al salario mínimo es, sin ninguna duda, un paso en la dirección correcta, pero no se debe olvidar que esta conquista es el resultado del esfuerzo conjunto de quienes trabajan diariamente con la única visión de servir a su país y a sus familias y que sin importar las adversas condiciones en que lo hacen, continúan sumando a la economía de México. Los trabajadores son los eslabones más potentes la cadena en la construcción de un futuro más justo y equitativo para la nación.
En este contexto, nuestra organización sindical, que se distingue por un profundo sentido democrático, hace un llamado respetuoso en el sentido de que no se pierda de vista la realidad en que vivimos. Todavía existen retos grandes que enfrentar en el sector de los trabajadores, como lo es el aumento constante del costo de la vida, la inflación y la informalidad laboral que afecta a muchos sectores y frena el desarrollo nacional. Si bien este último aumento del salario es plausible desde todos los frentes, es solo una parte de un complejo mapa que para su solución requiere de un esfuerzo conjunto y una visión clara de desarrollo económico.
Los sindicatos involucrados en la defensa de los derechos de nuestros agremiados también debemos tener voz en la toma de decisiones que tengan que ver con estrategias de movimientos salariales. Los sindicatos somos los interlocutores entre los trabajadores y las autoridades o empresarios. Respetar esa condición es fundamental para no entorpecer la cadena de configuración del movimiento obrero. No somos los sindicatos los contras del desarrollo económico; al contrario, estamos comprometidos con la mejoría productiva, pues sabemos con toda claridad que de esta depende que se den las condiciones que hagan posible las mejores condiciones para los trabajadores. La responsabilidad y la colaboración entre todos los sectores económicos, es fundamental para construir un futuro donde el trabajo dignifique y el esfuerzo de cada persona sea debidamente recompensado.
Hasta la próxima.

