Claudia, ¿vas a venir?. Así, por teléfono, Donald Trump invitó a la presidenta Claudia Sheinbaum a la final del Mundial. La Presidenta atendió la invitación y no es para menos: Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y de seguridad, hay más de 40 millones de mexicanos del otro lado del Río Bravo y, sí, la foto era importante.

Me parece muy lastimoso, en cambio, que haya decidido omitir su presencia en el Estadio Azteca el pasado 11 de junio, en la inauguración del Mundial, donde pudo haber sido un ejemplo para el mundo. El dato no es menor: en 96 años de copas del mundo, desde Uruguay 1930, ningún gobernante de un país anfitrión había faltado a la inauguración en su propia casa. Ella fue la primera. Pudo haber aprovechado ese momento, pudo haberse empapado del pueblo, pudo ser la primera mujer en inaugurar un Mundial, un deporte predominantemente masculino, pudo haber tantas cosas… Pero prefirió los ambientes controlados, ni modo, se perdió una oportunidad de oro para la historia.

El corifeo cuatrotero presume a una Presidenta que, casi, casi, salvó la patria con su presencia, pero los hechos parecen contradecir la narrativa.

Al día siguiente de la final, Trump firmó aranceles de 50 por ciento contra Canadá —contra el mismo Mark Carney que estuvo sentado en el palco—, amparado en una ley de 1930. Y para México viene una negociación complicada: es verdad que la mayoría de nuestras exportaciones sigue entrando sin arancel, pero Washington se negó el 1 de julio a extender el T-MEC por dieciséis años más y dejó el tratado bajo revisión anual. Esta misma semana los equipos negocian en la Ciudad de México. Si algo hemos librado en materia arancelaria, no parece ser resultado por la foto de Nueva York.

Hay otro punto que me llama poderosamente la atención y que me preocupa: el informe de cien páginas que presentó el secretario de Estado, Marco Rubio, titulado "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI".

Ahí, Washington vuelve a señalar la presencia en nuestro territorio de altos mandos de la inteligencia rusa que se hacen pasar por diplomáticos para espiar a Estados Unidos.

No es nuevo: se viene documentando desde 2022, cuando el general Glen VanHerck, entonces jefe del Comando Norte, declaró ante el Senado estadounidense que en México operaba la mayor concentración de agentes del GRU en el mundo, y The New York Times reveló después que la CIA entregó al gobierno mexicano una lista con más de dos docenas de presuntos espías rusos con estatus diplomático. La presencia de espías rusos es peligrosa para la relación bilateral y para nuestra propia seguridad nacional.

¿Qué diablos se nos perdió en Moscú? Los números no admiten discusión: en 2025 le vendimos a Estados Unidos 534 mil 874 millones de dólares, récord histórico. A Rusia, apenas unos 30 millones de dólares. Dicho de otra forma: le vendemos más a Estados Unidos en un solo día que a Rusia en todo un año. Ese es el tamaño de la desproporción entre lo que nos jugamos con Washington y lo que coqueteamos con el Kremlin.

Y por si la semana necesitara otro recordatorio incómodo, el mismo lunes de los aranceles y del informe, un juez de Brooklyn sentenció a cadena perpetua a Ismael "El Mayo" Zambada y ordenó un decomiso de 15 mil millones de dólares. Medio siglo de imperio criminal construido en México y desmantelado, procesado y sentenciado allá.

Por eso la pregunta del teléfono no puede quedarse en anécdota simpática. Trump preguntó y la Presidenta fue; hizo bien. Pero las citas que vienen —el tratado, los aranceles, los espías y el crimen organizado— no serán de cortesía, ni tendrán palco, ni Balón de Oro.

Y la pregunta seguirá sonando, cada vez con menos amabilidad: ¿vas a venir, Claudia?

@LuisCardenasMX

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