Del árbol caído todo el mundo hace leña y los hachazos a Gertz se comenzaron a dar desde que se difundió su renuncia. Hay mucha leña que hacer de ese árbol caído porque su gestión al frente de la fiscalía tuvo mucho más oscuros que claros. El vetusto árbol se tambaleó muchas veces. En varias ocasiones se veía venir su salida anticipada y ahora queda en el ámbito de las especulaciones cuál fue el suceso que lo dejó tirado en medio de un bosque colmado de niebla.

Fueron muchos los escándalos que empañaron su gestión; el más grave, por supuesto, mantener por influencias y artilugios jurídicos, en prisión preventiva por más de un año a una mujer mayor que afortunadamente logró su libertad por un amparo de la Suprema Corte. El otro, su vertiginoso ascenso con escasos méritos académicos como investigador nivel III en el SNI en medio de acusaciones de plagio. Con esto quedó retratado de cuerpo entero.

Gertz se mantenía de pie a pesar de que soplaban vientos huracanados desde todos los puntos cardinales del país. Tenía una presencia escasa. Aunque los rumores sobre sus malas condiciones de salud eran constantes, los desmentía con presencias esporádicas en el centro del poder político. Una pieza fundamental, como lo es la Fiscalía General de la República, no trabajaba al 100.

Asuntos mal manejados en la Fiscalía, no todos atribuibles a la cabeza, fueron platos rotos que se cargaron a la cuenta de jueces hoy separados de su encargo. Hay que recordar que, en esta última gran reforma, no se tocó a las fiscalías aunque la procuración incide en la administración de justicia y muchos de los vicios estructurales están relacionados con los altísimos márgenes de impunidad que continúan presentándose.

Gertz cayó en una forma extraña. Primero, hubo filtraciones de una comunicación del Senado que indicaba que el Fiscal podría ser responsabilizado por no haber cumplido con la obligación de presentar los informes anuales a la Cámara alta que la Constitución le ordena. Pero, entre que los Senadores se reunían y las especulaciones continuaban, esto ya no se retomó y por la tarde se conoció la carta que anunciaba su renuncia.

La carta, si fuera auténtica, no parece redactada por alguien que pasó por una escuela de derecho. No contiene el fundamento jurídico de la renuncia y sólo le dice a la presidenta del Senado en una línea final: “me estoy retirando de mi actual cargo” y, en vez de pedir que se inicie el procedimiento para su sustitución, solicita se inicie la ratificación de su nombramiento como embajador, asunto que corresponde por supuesto a la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Gertz dice que renuncia porque “la Presidenta me ha propuesto como Embajador de México a un país amigo”. Si así es, la comunicación llegará al Senado en algún momento por el conducto debido y el Senado evaluará si procede la ratificación correspondiente. Además, se requerirá del beneplácito del país amigo.

La renuncia sui géneris, por llamarla de algún modo, fue su última acción. La penúltima, fue nombrar a Ernestina Godoy como titular de la fiscalía especializada de control competencial para que ella quede, por lo pronto, como encargada del despacho. Para lograr la titularidad, deberá estar en la lista de las diez personas propuestas que envíe el Senado a la Presidenta en los términos del artículo 102 constitucional o en la terna que ella formule de acuerdo con el mismo precepto.

Catedrática de la UNAM @leticia_bonifaz

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