No llegaron las madres buscadoras, ni las víctimas de violencia, no llegó Nidia Fabiola, quien acusó a Cuauhtémoc Blanco de tentativa de violación.

Esta semana la Cámara de Diputados vivió una de las sesiones más tristes en su historia, ya que el régimen decidió no investigar al diputado morenista y dejar en indefensión a la víctima. La sesión de este martes ha sido la segunda más dolorosa que he tenido que vivir en toda mi carrera parlamentaria, la primera fue cuando se robaron dos votos en la elección de la presidencia de la CNDH. Con una destruyeron a un organismo autónomo; con la otra, se confirmó que no llegamos todas.

Este debate destacó dos vertientes: una de fondo y otra de forma.

De fondo: la Sección Instructora generó un dictamen que no permitía investigar en la Cámara de Diputados lo denunciado. Está integrada por 4 legisladores (2 de Morena, 1 del PVEM y 1 del PAN) el único que votó a favor de la víctima y de las mujeres fue el diputado federal Germán Martínez Cázares, del PAN, cuya frase quedará para la historia “yo sí te creo”.

Hay que recalcar que no se estaba prejuzgando la culpabilidad o inocencia del diputado Blanco, eso no les toca a los legisladores, eso le toca resolverlo a la fiscalía y a los jueces. La decisión de los diputados era sobre si se investigaba o no, y en su caso, se le retiraba o no el fuero. La mayoría del régimen decidió no investigar y que continuara así con la inmunidad procesal.

De forma: resulta inentendible que el diputado denunciado no se excusara para esa votación, ya que claramente tenía un conflicto de interés. También es inadmisible que la estrategia de Morena haya sido darle el micrófono cuando la denunciante nunca tuvo la oportunidad de ser escuchada, ni en la Sección Instructora y mucho menos en el Pleno de todos los diputados.

Y para cerrar con broche negro, que le haya dado la palabra una mujer, que dejó de hablar para que hablara él, fue terrible.

El régimen deberá reflexionar sobre qué hizo internamente en su grupo parlamentario, en cómo es que su vicecoordinadora dijo públicamente, días antes, que votaría a favor de la víctima y al final, no pudo hacerlo.

No obstante que la mayoría de las escenas de esa sesión fueron lastimosas e inaceptables, también hay que reconocer que hubo voces valientes como las de las diputadas María Teresa Ealy Díaz y Magda Salgado que, congruentes con sus argumentos y con las mujeres de México, prefirieron apoyar a la víctima y no al patriarcado.

Como panista, estoy absolutamente orgullosa de mi grupo parlamentario, en el PAN nunca tuvimos dudas, siempre estuvimos firmes y congruentes: votamos a favor de respaldar a la víctima, de creerle y de que se esclarecieran los hechos.

Aún no llegamos todas, pero llegaremos, de eso estoy segura y para ello necesitamos que este país deconstruya lo que por muchas generaciones aprendió. Más allá de los partidos, de los colores, de las ideologías, de las estrategias o de las aspiraciones personales, lo ocurrido este martes nos obliga a hacer una reflexión profunda sobre cómo estamos avanzando en este camino por la igualdad. Nuestro objetivo debe ser que ningún hombre se sienta con el derecho de tocar, abusar o violar a una mujer y si, lamentablemente, se atreve a hacerlo, las víctimas obtengan justicia. Aún hay mucho por hacer.

Diputada federal.

@kenialopezr

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