¿Cómo se le dice adiós a quien me regaló algunas de mis mejores memorias en poco más de 25 años? ¿Cómo decir adiós al responsable de mi afición por la historia, por viajar y por conocer la riqueza de otras culturas? ¿Cómo decir adiós a quien siempre estuvo dispuesto y emocionado por escuchar mis planes y aventuras en puerta? ¿Cómo decir adiós a quien nunca se rindió en que me gustara el refresco de cola? ¿Cómo decir adiós a quien me dio mi primer trabajo y me enseñó, con el ejemplo, lo importante de trabajar en lo que me apasione? ¿Cómo decir adiós a quien, quizá sin darse cuenta, me enseñó la relevancia de un periódico? ¿Cómo decir adiós a mi Abu?

Te fuiste. Te fuiste el 19 de marzo, día de San José, siendo de las últimas personas que conozco que lo recordaban. Te fuiste exactamente seis meses después que mi tío Poncho y exactamente 85 años después del día que te registraron. Te fuiste tan solo unos días antes de lo que se fuera Papá Pepe hace muchos, muchos años. Te fuiste enseñándome la diferencia entre lo importante y lo urgente, que las buenas intenciones no son suficientes. Te fuiste dándome una y mil lecciones de vida. Te fuiste, como siempre fuiste, impredecible y espontáneo, tomándome por sorpresa, A Tu Manera…

Parece que fue apenas ayer cuando íbamos juntos en tu carro. Tú manejando, mi hermano a tu lado, aprendiendo a cambiar las velocidades, y yo atrás, con mi abuela. Nunca importó el destino. Sabíamos que sería un gran día solo por el hecho de compartir con ustedes.

Nos convocaste a todos, como siempre te gustó hacerlo. Tantas personas que fueron importantes en tu vida y que, poco a poco, hiciste importantes en la mía. También a aquellos de cuyas historias eres parte a través de nosotros, amigos míos, de mi hermano y de mis papás, la familia que hemos elegido y que los años han sellado. Aquellos con el recuerdo de que cuatro siempre fuimos seis.

No. No creo que sea posible decirte adiós. Para mí, vives en cada historia y recuerdo juntos. En todos los viajes que transformaste en verdaderas aventuras de vida. En cada canción de Alberto Vázquez que me enseñaste, siempre que suene What a Wonderful World o A Mi Manera. En cada moneda que regalaste las vísperas de Año Nuevo a un sinfín de personas que siempre cupieron en tu mesa y en tu hogar. En todas esas pláticas con las que convenciste a alguien de que conocer Grecia en vez de solo ir de finde a Guanajuato, además de mejor, también era posible. En la mejor perfumería de París, porque hasta allá sigue llegando tu infinita generosidad. En aquellos a los que llevaste al otro lado del mundo, aun cuando nunca imaginaron siquiera subir a un avión. Estás en todos a los que nos hiciste creer que vale la pena salir a conocer este Mundo Maravilloso. Estás, como siempre has estado, en todo lo que escriba.

Gracias por tu vida y por compartirla conmigo. Gracias por tantísimo. ¡Gracias, Abu!

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios