Uno de los orgullos de nuestro país son sus instituciones. Algunas de ellas han perdurado a lo largo de los siglos. Este es el caso, por ejemplo, del Hospital de Jesús, la Casa de Moneda y varias universidades. Entre estas últimas destaca la Universidad Nacional Autónoma de México, nuestra UNAM. Fue fundada un día como hoy en 1551 con los privilegios y estatutos de la Universidad de Salamanca en España. Menos de dos años más tarde, inició sus labores. Escribo este artículo en el que rescato algo de su historia y actualidad como modesto aporte a la celebración.

Hoy conmemoramos los primeros 475 años de su establecimiento. De una existencia que en el siglo XIX enfrentó las luchas políticas e ideológicas de los liberales que la clausuraban y los conservadores que la restituían. A su primera clausura, en 1833 le seguiría la reapertura un año después. Al cierre de 1856, la reapertura de 1863. El cierre decretado por Maximiliano en 1865 se prolongaría hasta 1910, cuando tuvo éxito la tarea de Justo Sierra que culminó su propuesta de 1881.

El discurso fundacional del Maestro de América, pronunciado el 22 de septiembre de 1910 – menos de dos meses antes del estallido de la Revolución Mexicana – es una joya que merece repasarse sistemáticamente por su profundidad y actualidad. Él señaló que la Universidad que iniciaba evitaría estar “destinada a no separar los ojos del telescopio o del microscopio, aunque en torno a ella una nación se desorganice; no la sorprenderá la toma de Constantinopla discutiendo sobre la naturaleza de la luz del Tabor”.

Él dejó una lección de apertura a todas las ideas, cuando identificó entre otros como grandes educadores sociales a Víctor Hugo, Juárez, Lincoln, Garibaldi, León XIII, Emilio Castelar y Carlos Marx. Entendía que esa Universidad de carácter nacional tenía un enorme compromiso con el país, con sus causas y con las necesidades de la sociedad. Por ello proclamaba la conveniencia de “mexicanizar el saber”, vincular la ciencia con la Patria, contribuir a comprender los problemas nacionales y plantear soluciones a los mismos, además de proyectar a México en el ámbito internacional.

En la actualidad, la UNAM cuenta con instalaciones y programas en las 32 entidades federativas; tiene la mayor producción en ciencias y humanidades de nuestro país; es la de mayor reconocimiento y valoración internacional de las de México e Iberoamérica; solo en este siglo se han inscrito más de dos millones de alumnos de primer ingreso, titulado cerca de 750 mil profesionales y graduado cerca de 200 mil especialistas, maestros y doctores. Nunca sobra recordar que los tres Premios Nobel recibidos por mexicanos se otorgaron a egresados de la UNAM.

Se antoja preguntar por el secreto para subsistir por cerca de cinco siglos y la respuesta sería que las universidades han sido una gran invención humana. Junto con ello han cumplido de gran manera con su encomienda. La más antigua de Occidente, la de Bolonia, celebrar en poco más de seis décadas sus primeros mil años, a ella le seguirán Oxford, Paris y algunas más.

Por su parte, la Universidad Nacional de México, durante los últimos 116 años, ha fortalecido sus principios: libertad, pluralidad, diálogo, respeto, desde 1929 autonomía y poco después una forma de gobierno que le ha permitido tener 15 rectores durante los últimos 80 años. En contraste, durante sus primeros 36 tuvo veinte. Frente a las alternancias políticas de este siglo, la UNAM ha mantenido una posición republicana y absolutamente institucional. México cuenta con su Universidad y se dirige con fortaleza, dignidad, una gran comunidad y su Rector al frente, rumbo al quinto centenario.

Exrector de la UNAM. @JoseNarroR

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