En la actualidad es lugar común hablar de que, a pesar de la enajenación urbana, las posibilidades de comunicarse más rápido para mejores relaciones son ilimitadas.

En apariencia, su historia sobre dos personajes que no encuentran el amor es demasiado genérica e insustancial. Pero no. Rémy (François Civil), parisino con trabajo ingrato, y la inteligente Mélanie (Ana Girardot), tienen vidas próximas-lejanas, captadas con precisión obsesiva. sus vidas sugieren que las emociones son imposibles al no existir convivencia. El amor, así, resulta ser una quimera de ciencia ficción.

Aunque recurra a imágenes convencionales, el tema lo aborda anticonvencionalmente. Es el mundo prepandemia, donde las contradicciones se acentúan con una delirante existencia.

Klapisch sostiene un interesante ritmo: el de una deliciosa comedia, sin cursilería, que despoja a París de su aura romántica y la vuelve un páramo de sentimientos y deseos incumplidos o saboteados por la omnipresencia de una rutina que aleja y deshumaniza.
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