Fernando Rubén Guerrero Alcántar, contralmirante de la Marina, fue comisionado a las aduanas en 2021, cuando López Obrador entregó esos espacios a las Fuerzas Armadas. Desde esa posición denunció la red de huachicol fiscal: señaló mandos, detalló montos y describió sobornos disfrazados de “mejoras operativas”. Compareció ante Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina en el sexenio pasado y tío de los hermanos Farías, señalados como presuntos líderes de la red criminal. Meses después, Guerrero fue asesinado en Manzanillo por sicarios en motocicleta.
La grabación de esa conversación fue difundida esta semana por Aristegui Noticias. El encuentro se realizó poco antes de la elección presidencial de 2024. En el audio se escuchan dos afirmaciones particularmente graves de Ojeda: primero, que frente al caso había dos alternativas, ir a fondo y exhibir el megafraude o contener el escándalo con simples cambios de adscripción; y segundo, la advertencia de que más valía que no ganara Xóchitl Gálvez, porque en ese escenario “todo se sabría”, insinuando que el alcance de la denuncia podía depender del resultado electoral.
Tras el cambio de gobierno, ya con Sheinbaum en la Presidencia, Guerrero volvió a ser llamado, esta vez por el nuevo secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles. La propia Fiscalía confirmó que ese encuentro sí tuvo lugar.
Lamentablemente, Guerrero no ha sido el único cabo suelto que se elimina. Las ejecuciones y desapariciones vinculadas a este caso se han acumulado en los últimos años. En el ámbito naval, el 28 de mayo de 2023 fue asesinado en Manzanillo el capitán de fragata Sergio Emmanuel Martínez Covarrubias, subdirector de Operación Aduanera. Apenas llevaba dos semanas en el cargo.
El 8 de septiembre de 2025 apareció muerto en su oficina el capitán Abraham Jeremías Pérez Ramírez, director de la Unidad de Protección Portuaria en Altamira. La versión oficial fue suicidio. Un día después, el 9 de septiembre, murió el capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga, exsubadministrador de la Aduana de Manzanillo, en un supuesto accidente durante una práctica de tiro.
A esta lista de marinos ejecutados se suman empresarios del sector energético y del transporte, así como agentes y funcionarios de la Fiscalía que investigaban el contrabando de combustibles. No son episodios aislados, sino una secuencia de al menos doce muertes vinculadas al mismo entramado.
El homicidio más sonado es el de Sergio Carmona, “el Rey del Huachicol”. Su figura vuelve hoy al centro del debate tras el libro de Julio Scherer, donde se expone que Jesús Ramírez Cuevas, entonces vocero presidencial, le habría facilitado el acceso a Palacio Nacional y lo habría presentado con el expresidente a cambio de financiar campañas de Morena en 2021.
La carpeta de investigación del huachicol fiscal, filtrada a medios desde el año pasado, sostiene que a Guerrero lo mataron por denunciar y que los únicos que conocían su ubicación durante sus vacaciones eran sus superiores en la Marina. Sin afirmarlo de forma explícita, la indagatoria apunta hacia dentro.
El audio de la reunión no circulaba libremente en internet; formaba parte de una investigación que debía mantenerse bajo estricta reserva. Alguien con acceso decidió hacerlo público. Y nadie filtra algo así por descuido, solo se filtra para golpear.
Esto ya no es sólo un asunto criminal, es una disputa interna. El control de las aduanas implica miles de millones y poder territorial. En ese contexto, las lealtades se vuelven frágiles. Las facciones compiten, los grupos se reacomodan y los cabos sueltos incomodan.
El asesinato de Fernando Guerrero es una tragedia más en el caso de corrupción ligado a la delincuencia organizada de mayor dimensión económica que se recuerde en el país. La lista de muertos revela un patrón. El audio es la detonación política. Y la filtración deja ver que la guerra del gobierno no es contra el crimen, es dentro del régimen.
¿De qué nivel de poder político serán los personajes que encabezan esta trama delictiva, que pueden permitirse silenciar a balazos, sin consecuencias, a quienes saben demasiado?

