Por fin llegó marzo y los motores ya suenan en los oídos de los aficionados, quienes sólo esperan la noche del jueves (en Latinoamérica) para la primera práctica libre del Gran Premio de Australia, en el circuito semiurbano de Albert Park, y —con eso— atestiguar el regreso del piloto mexicano Sergio Pérez a una carrera de Fórmula Uno, luego de un obligado año sabático, tras la conclusión anticipada de su contrato con Red Bull en 2024.

Ahora está de la mano de Cadillac, el equipo debutante en la máxima categoría.

La escudería estadounidense, propiedad de General Motors, anunció en noviembre de 2024 un principio de acuerdo con la F1 para entrar en el serial.

A partir de ahí, comenzó de cero una carrera contrarreloj para fichar personal, iniciar la operación de instalaciones propias, diseñar un auto y contratar pilotos. Una vez configurado lo anterior, en marzo de 2025 recibió la aprobación final para unirse a la parrilla 2026.

El destino de Cadillac —de cara a la temporada— estaba muy claro para muchos, en donde ser último en todas las instancias parecía su lugar reservado con anticipación, tal como sucede con la gran mayoría de las escuderías debutantes en F1.

Pero llegaron los pasados test en Barcelona y Bahrein, y el panorama dio un giro inesperado: Cadillac llegó sorpresivamente bien; sí, nada extraordinario, pero cumpliendo con su programa, rodando las vueltas necesarias para aspirar a cruzar la bandera a cuadros en Melbourne.

Lo que nadie esperaba es que escuderías como Aston Martin y Williams, ambas con retrasos de diseño y defectos en sus unidades de potencia, lo fueran a hacer tan mal, abriendo el camino de Cadillac, al menos en la primera mitad de la temporada, para no ser el anticipado último lugar de la parrilla.

Ojo, no es que Cadillac no haya hecho su trabajo, pero han sido efectivamente escrupulosos en cumplir sus objetivos. Incluso, en el Gran Premio de Italia 2025, la escudería estadounidense se montó para sí misma un GP virtual completo, con simuladores, ingenieros y hasta compromisos de prensa virtuales, como si ya estuviera en la parrilla.

Pero como el mismo director del equipo Cadillac, Graeme Lowdon, afirma: “De nada sirve una buena pretemporada si al final no tenemos resultados”.

Sin embargo, más de un director de equipo ha tomado nota del desempeño de la escudería (en la que estará corriendo Checo Pérez —por lo menos— hasta 2027), elogiando en corto su trabajo (no frente a las cámaras), porque saben lo complicado que es hacer funcionar una estructura de Fórmula Uno.

Tan sólo hay que voltear nuevamente a los test donde Aston Martin sufrió lo indecible, Audi rompió dos motores, Williams llegó tarde (no rodó en Barcelona), o Alpine y Haas no completaron sus programas... Hablando de equipos de media tabla para abajo.

Cadillac, definitivamente, no puede relajarse, y menos ahora, porque debe demostrar que sus aspiraciones a convertirse en protagonista los próximos años son ciertas. Pero si en Australia consigue no sólo superar la bandera a cuadros, sino hacerlo por delante de otros equipos, hablará por sí mismo de un gran paso adelante, escribiendo en letras de oro su primera página en F1.

@jorgedialogante

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