No es imposible que, para muchos en la cuarta transformación, sea mejor tener una dictadura perfecta si esta cumple los objetivos del pueblo.

La dictadura del proletariado fue un planteamiento vinculado al proceso de construcción del socialismo. La cuestión democrática y la libertad, estaban subordinadas a la revolución.

Tristemente esta no fue una mera discusión teórica, devino en la fuente del fracaso del socialismo soviético, del chino, del indochino y también del cubano, el venezolano, no se diga del nicaragüense.

Estoy contra la corriente. Considero que el socialismo, no se diga el comunismo, sin democracia y libertad es un adefesio contrario a los trabajadores e inevitablemente fracasará, como ocurrió en el siglo XX.

En al caso de México, la cosa se complica más, porque tuvimos una dictadura perfecta bajo las siglas de PNR, PRM y PRI.

No es una sopa de letras.

La dictadura perfecta está de regreso con Morena.

Los jefes de la Cuarta transformación, tanto AMLO DE RAÍCES PRIISTAS COMO CLAUDIA SHEINBAUM DE RAÍCES CASTRISTAS, están convencidos de que tenemos el pueblo más politizado del mundo, que ha realizado una revolución política pacífica, una revolución de las conciencias, bajo el humanismo mexicano, basado en primero los pobres, contra la mafia del poder, que destruyó el neoliberalismo , al que por ello los conservadores pretenden dar un golpe de Estado.

No importa que los grandes capitales sean el gran beneficiario de esa revolución política, que hayan incrementado tres veces el monto de sus inmensas fortunas, no importa la violencia de la política de abrazos no balazos con 200 mil muertos en el gobierno de AMLO Y MÁS DE 100 MIL DESAPARECIDOS.

Tampoco importa el desastre de las grandes obras faraónicas, con costos triplicados, destrucción de la selva, inutilidad del AIFA, prácticamente cero inversión productiva, cero crecimiento; inmensa economía informal, nada de eso importa porque tenemos otros datos y no somos iguales al PRIAN, porque ahora están dentro de Morena.

Ese escenario tiene la aprobación del pueblo.

La soberanía emana del pueblo como lo establece el artículo 39 de la Constitución, el gobierno de Claudia Sheinbaum tiene el mandato popular, para eliminar al poder judicial corrupto, tener la aplanadora en el poder legislativo, controlar al INE y el Tribunal Electoral y ahora realizar una reforma electoral para eliminar a los plurinominales, reducir el inmenso gasto electoral, quitar los subsidios a los partidos y las camarillas que los controlan, para poner todo bajo el mando firme, patriótico de la mejor presidenta del mundo.

No sirve de nada hacer la política del avestruz.

UNA GRAN MAYORÍA DEL PUEBLO APOYA A LA CUARTA TRANSFORMACIÓN Y REPUDIA A SUS ADVERSARIOS.

Toda esta ruta brevemente descrita en las líneas anteriores es la vía de la restauración de la dictadura perfecta.

No se ve cerca un viraje hacia la ruta iniciada hace 30 años. La transición democrática fracasó. No tuvo fortaleza popular, fue muy insegura, tibia, gestó su propia burocracia.

Seguimos viviendo la gran ausencia de partidos o movimientos con fuerza entre los trabajadores. A su vez el proletariado sigue sin cabeza.

Tenemos el desafío de darle rumbo a los nuevos movimientos, ganar a los jóvenes para el movimiento democrático y libertario. Colocar la defensa del planeta como la tarea fundamental de esta etapa.

Debemos abandonar todas las explicaciones religiosas, dogmáticas, de los grupos, partidos, intelectuales de un credo autoritario y totalitario que convirtieron la utopía libertaria del socialismo y el comunismo en una pesadilla dictatorial y miserable.

La dictadura perfecta puede durar lo mismo que la del siglo XX.

@joelortegajuar

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