La historia reciente de detenciones o abatimientos de los líderes de la delincuencia organizada en México ha sido producto de un eficaz trabajo de inteligencia y coordinación entre autoridades, pero también nos ha demostrado que las debilidades y los gustos muy personales de estos personajes sirven de anzuelo a las áreas de investigación, para ubicarlos ya sea en las sierras, en las cañadas, en los drenajes, en lugares recónditos o en las grandes ciudades. Tres ejemplos dan cuenta de ello:

Recordemos el operativo para detener en febrero de 2015, al entonces líder del grupo delincuencial Los Caballeros Templarios, Servando Gómez, alias La Tuta. El operativo fue exitoso en virtud de la detección de un festejo de cumpleaños en la que su pareja y cómplices llevaban un pastel a una casa en Morelia en la que La Tuta se resguardaba desde semanas atrás. La entrega de ese pastel de cumpleaños y el festejo o encuentro organizado por su pareja y aliados fueron los hechos que revelaron dónde se escondía y permitieron su posterior detención.

La reaprehensión o tercera captura en enero de 2016 de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, fue altamente comentada e investigada. Se sabe de todos los trabajos de coordinación y búsqueda en el famoso Triángulo Dorado en las sierras de Sinaloa, Chihuahua y Durango. También se conoce de los cuantiosos recursos utilizados por el capo para su protección y vigilancia, mismos que fueron doblegados por una muy eficaz acción del Estado mexicano y también por dos debilidades delatoras: la primera, el famoso changuito que sus hijas gemelas tenían como mascota, y que en un operativo en Sinaloa fue detectado al ser trasladado por escoltas del delincuente, lo que sirvió como pista a las áreas de inteligencia para determinar que Guzmán Loera estaba muy cerca. La segunda debilidad fueron las diversas conversaciones y encuentro posterior que tuvo El Chapo en Cosalá, Sinaloa, con una conocida actriz de series de narcotráfico, hecho que fue conocido por todos e incluso llevó a un largo litigio por parte de la actriz contra el Estado mexicano.

En el operativo del domingo pasado, en el que fue abatido el líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oceguera, El Mencho, la mesa de seguridad y las áreas de inteligencia han divulgado dentro de la narrativa oficial que fueron detectadas comunicaciones que revelaban que una mujer con quien el capo tenía una relación sentimental acudiría o acudió a un encuentro con el líder del CJNG. Esta alerta generada el pasado 20 de febrero motivó diversas acciones e intercambios de información con agencias estadounidenses y se concluyó con un fuerte operativo y enfrentamiento en el municipio de Tapalpa, Jalisco, donde fue abatido el delincuente más buscado en México.

Destacando lo exitoso del operativo y la demostración de fuerza y fortaleza del Estado mexicano, lo que también nos demuestran estos hechos y los antecedentes aquí narrados es que, así seas el líder delincuencial más poderoso, tengas miles de millones de dólares producto de acciones delincuenciales y tengas una vida de bajo perfil o viviendo en lugares recónditos, o incluso te la pases huyendo, las necesidades y/o frivolidades los llevan a cometer errores y serán detectados por las áreas de inteligencia para ubicarlos y detenerlos. En un mundo como el de hoy, nadie puede esconderse por siempre, así como nadie es ajeno a cometer errores por debilidades humanas.

Es relevante reconocer la labor, la valentía, la entereza, el adiestramiento y la eficacia de nuestras fuerzas armadas, la Defensa, la Marina, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad, que dieron el domingo el golpe más contundente de la última década a la delincuencia organizada. Nadie se los puede regatear.

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