
Durante el Segundo Imperio, que abarca de 1864 a 1867, los Emperadores Maximiliano y Carlota establecieron su residencia en el Castillo de Chapultepec, que en ese momento se encontraba fuera de la Ciudad de México y carecía de un camino que le comunicara directamente con ella. Por ello, con la idea de imitar el lujo de las cortes europeas y reducir el tiempo que tardaba en llegar del Castillo a Palacio Nacional, Maximiliano ordenó la construcción de una espectacular calzada, muy parecida a la parisina Les Champs-Élysées, que llevaría por nombre Paseo de la Emperatriz y abarcaría de la Glorieta del Caballito (hoy Reforma y Bucareli) hasta el Castillo de Chapultepec.
La caída del segundo imperio dejó suspendidas las obras y, tras el retorno del presidente Benito Juárez a la capital, se cambió el nombre de este paseo para homenajear al General Santos Degollado; además de permitirse el libre acceso, ya que originalmente estaba reservado a los aristócratas. Durante la presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada, el Paseo Degollado cambió su nombre a Paseo de la Reforma; además de que se avanzó en las obras de ornato y urbanización.

Durante el gobierno de Porfirio Díaz se introdujo el alumbrado eléctrico, se construyeron bancos de cantera y se inauguraron los monumentos de Cristóbal Colón y Cuauhtémoc. También se instalaron pedestales a lo largo de la avenida para colocar jarrones y figuras de la mitología griega. Sin embargo, en lugar de estas figuras mitológicas fueron colocadas estatuas de personajes que contribuyeron al triunfo del liberalismo en nuestro país, entre los que podemos mencionar a Miguel Ramos Arizpe, Ignacio López Rayón, Pedro Méndez y Leandro de Valle.

Pero, sin lugar a dudas, el símbolo más importante de esta avenida es la Columna de la Independencia, cuya inauguración fue uno de los momentos estelares de las fiestas de Centenario en 1910. El más conocido como Ángel se ha convertido en un espacio para festejar bodas, graduaciones, XV años y hasta victorias deportivas, pues es un destino obligado cada que el tricolor obtiene algún éxito internacional.
Mezcla de tradición y modernidad, Paseo de la Reforma recoge las voces de nuestro pasado y esboza el México que buscamos construir.
Iván Lópezgallo
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