Por Rebecka Villanueva Ulfgard
Las cadenas de suministro de semiconductores no solo dependen de factores económicos y tecnológicos, sino que también se han convertido en un tema de seguridad global. Ante las interrupciones en estas cadenas, los semiconductores son clave en debates sobre soberanía tecnológica, vulnerabilidades, inestabilidad geopolítica y riesgos de ciberseguridad. En la competencia tecnológica entre EE.UU. y China, nuestro país, México, tiene el potencial de desempeñar un papel clave para garantizar la estabilidad y seguridad de la infraestructura tecnológica de América del Norte. La creciente importancia de México en la cadena de suministro de semiconductores podría verse como una forma por la cual tanto EE.UU. como México diversifiquen sus fuentes de tecnologías clave (fuera de China), posicionando esta industria como “esencial” para la resiliencia económica, justificada con base en preocupaciones de seguridad nacional frente a amenazas geopolíticas externas. Como país vecino y bajo el acuerdo comercial T-MEC, México está siendo cada vez más crucial para el nearshoring impulsado por EE.UU. en el sector de los semiconductores, con México como un actor clave en la garantía de la estabilidad y seguridad de la infraestructura tecnológica de América del Norte. Esto se refleja en el Foro de Colaboración en Semiconductores México-EE.UU., un espacio estratégico para la cooperación bilateral destinado a mejorar la competitividad regional. Esta cooperación podría integrarse en un marco de securitización, donde México asegure su papel mediante alianzas o acuerdos comerciales. No obstante, tensiones como la actividad del crimen organizado o la inestabilidad política y social podrían comprometer la seguridad de las cadenas de suministro.
Es posible identificar ciertos elementos en la narrativa de securitización de EE.UU. aplicables tanto a EE.UU. como a México. Primero, el encuadre de la securitización de la cadena de suministro de semiconductores desde una perspectiva regional: el creciente sector de semiconductores de México se presenta en EE.UU. como una alternativa segura a la manufactura china, ofreciendo estabilidad y proximidad al mercado estadounidense (cabe recordar que estos mismos argumentos son repetidos por las autoridades mexicanas). De ahí la importancia de la interrelación de las narrativas de seguridad nacional y regional. Segundo, este proceso narrativo va más allá de la expansión de la infraestructura; busca influir en la producción de un sector estratégico mundial. Como consecuencia, la administración Trump, también requiere armonizar el papel de México en estas cadenas, considerándonos de manera estratégica para asegurar la dimensión económica y mantener a EE.UU. como superpotencia frente a las tensiones con China. De hecho, el papel de México podría verse como crucial no solo para América del Norte, sino para la seguridad y resiliencia de la economía global. Para la administración Trump, México estaría desempeñando un papel específico de su interés. Es cierto que la administración de Claudia Sheinbaum ha reaccionado positivamente en esta primera etapa de cien días de Trump. Sin embargo, se requiere una estrategia nacional paralela para fortalecer la seguridad reputacional de México mediante una estrategia de onshoring en el sector de los semiconductores; el Plan México 2030, el Proyecto Kutsari: Centro Nacional de Diseño de Semiconductores (la primera fase se implementará en Puebla y Guadalajara), y la construcción de una planta de producción de semiconductores para 2029.
A medida que México gana relevancia en la producción y ensamblaje de semiconductores, se incrementarían las inversiones en infraestructura y la capacitación de la fuerza laboral
regional. Esto permitiría posicionar la cadena de suministro como un tema clave tanto para la estabilidad económica como para la seguridad regional. Con el proyecto Kutsari, México podría posicionarse como un actor estratégico en la industria global de semiconductores y así manifestar su interés por la reestructuración geoeconómica global en curso, más allá de los debates sobre su (in)subordinación a los intereses geopolíticos de la administración Trump en su disputa con China. México está participando en los esfuerzos para construir resiliencia frente a futuras interrupciones globales en el sector de los semiconductores, por lo tanto, está desempeñando un papel importante como un centro regional en un mundo multipolar para diversificar las cadenas de suministro globales. México tiene un gran potencial para consolidar su papel como socio constructivo en cuanto al nearshoring, al tiempo que mantiene un perfil distintivo en cuanto a sus aspiraciones de onshoring en el sector de los semiconductores. Sin embargo, esto requiere estrategias cuidadosas y un manejo de oportunidades y riesgos, inversión continua, coordinación de políticas y cooperación internacional, para realizar plenamente un papel estratégico en las cadenas de suministro. El tema no es fácil y requiere de paciencia. De hecho, el papel de México conlleva su propio conjunto de riesgos de seguridad doméstica, como problemas laborales, preocupaciones ambientales y vulnerabilidad al crimen organizado, sin mencionar los interrogantes sobre la seguridad en torno a la infraestructura crítica para el diseño, producción y distribución. Mucho dependerá de cómo el país encuadra el papel de México en la narrativa de seguridad de EE.UU. y en la retórica de seguridad reputacional de la administración Sheinbaum respecto al onshoring y nearshoring en semiconductores. ¿Ocupa México una posición privilegiada en la narrativa de la Administración Trump a pesar de sus desafíos en seguridad? ¿Podría esto brindarle ventajas en las negociaciones de la revisión del T-MEC en 2026?