La semana pasada te conté la historia de cierto alquimista que hace unos años convirtió en humo mil 600 millones de pesos de sus clientes . Se llama Sergio Loredo Foyo, fundador y principal accionista de la empresa Alquimia Digital quien solo reconoce haber perdido 600 millones de pesos tras haber sufrido un hackeo en 2024.

Pero la historia de terror Fintech derivó en una denuncia penal ante la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, de la FGR. En ese documento aparecen nombres de personas físicas y morales vinculadas con Loredo Foyo bajo la sospecha de una posible red de lavado de dinero. Entre los salpicados surgió el nombre de Kushki, la plataforma de pagos que, como suele pasar en estos enredos, tuvo que salir a explicar que no todo lo que se evapora es suyo.

Fernando Bermúdez, vicepresidente legal de Kushki, nos puso sobre la mesa una explicación más que quirúrgica. Según su dicho, la relación con Alquimia se limitaba a un acuerdo de referenciación comercial a través de Billpocket. Es decir, Alquimia acercaba clientes y Kushki procesaba pagos. Sin sociedad, sin operación conjunta, sin meter las manos en la caja. Una relación más de oficina que de compadrazgo.

Eso sí, el dato incómodo confirma que ese acuerdo estaba vigente en 2024, justo cuando ocurrió el presunto desfalco. No hay delito en referir clientes, pero tampoco es un detalle menor que el socio comercial aparezca en una denuncia de este calibre. Por ello Kushki, previendo tormentas o reaccionando a ellas decidió terminar la relación el 12 de agosto de 2025.

La narrativa de Kushki dice que el detonante fueron las quejas de clientes de Alquimia que no podían acceder a su dinero. La prudencia corporativa dicta cortar por lo sano o, dicho en lenguaje de abuelitas, es mejor decir “aquí corrió”, que “aquí murió”.

Desde entonces, Kushki y Billpocket aseguran no tener vínculo alguno con Alquimia ni con Loredo Foyo. También subrayan que su negocio es infraestructura tecnológica, no la administración de fondos. Esa si es una precisión relevante pues muchos usuarios aún no distinguen entre quien procesa el pago y quien guarda el dinero.

Bermúdez nos apagó el mito casinero. La versión de que 60% de los clientes de Kushki son casinos, fue desechada como si fuera una fantasía. Efectivamente, en el gremio, algunos operadores me dicen que son pocos los casinos que trabajan con esa tecnología. Y los que lo hacen pasan por filtros reforzados, con autorizaciones de Visa y Mastercard y procesos AML más estrictos. Además, ninguno habría llegado por recomendación de Alquimia.

Por si faltaba algo, Kushki también negó estar en venta o en conversaciones con fondos de inversión. Su estructura accionaria sigue firme, asegura.

El cierre es casi de manual de crisis. Me dicen que no han sido notificados por ninguna autoridad, que no forman parte de investigación alguna y colaborarán si alguien toca la puerta. Todo en orden, con “total tranquilidad”.

Mientras tanto, la alquimia financiera de Loredo Foyo sigue demostrando que convertir pesos en humo no requiere magia, sino exceso de confianza y un hacker novato.

Tecnología del Bienestar

En México, la conversación sobre innovación suele centrarse en centros de datos o desarrollos de Inteligencia Artificial. Sin embargo, uno de sus usos más relevantes se encuentra en la inclusión financiera y en la distribución de recursos sociales. El programa "Hombres Bienestar 2026" en la CDMX es muestra de ello. La clave no es el plástico, sino la arquitectura detrás. La administración de Clara Brugada optó por la tecnología de Toka Internacional, de Hugo Villanueva por una ecuación de costo-beneficio. Al digitalizar el flujo de 3 mil pesos bimestrales por beneficiario, se elimina el intermediarismo y la opacidad del efectivo. El arranque con 20 mil tarjetas, de una meta de 154 mil anuales, confirma un modelo que prioriza la dispersión directa y el control del gasto. El uso de medios electrónicos permite que mil 700 millones de pesos fluyan sin intermediarios, al reducir también el costo de fricción administrativa.

Bonito pack

Donde también hay tecnología, aunque no sea digital con bits y bytes, es en la industria alimentaria. Aquí cada centímetro de anaquel se traduce en ingresos y cada ajuste logístico impacta el EBITDA, por ello la innovación es fundamental. En ese terreno, Tetra Pak, dirigida por Ramiro Ortiz, vuelve a cimbrar anaqueles con Tetra Recart. Se trata de un envase que no sólo replantea la forma de empacar alimentos húmedos, sino la lógica completa de eficiencia operativa. Con hasta 30% más aprovechamiento del espacio en anaquel, el nuevo empaque significa mayor densidad de producto, mejor visibilidad y, sobre todo, mayor rentabilidad por metro cuadrado. Para los fabricantes se traduce en estructuras más ligeras y rectangulares optimizan almacenamiento, transporte y distribución. Lo mejor de todo es que Tetra Recart es compatible con líneas existentes, acelera la implementación y reduce el tiempo de retorno de inversión. Según las pruebas de producto, 8 de cada 10 usuarios prefieren este nuevo empaque luego de probarlo. Se trata de una innovación que no se queda en la ingeniería, sino que permea en la experiencia que conecta producción, retail y consumidor en un mismo empaque.

Rica y limpia

Mientras muchos hablan de tecnología como si fuera un keynote de Las Vegas, Grupo RICA decidió bajarla al piso de la tiendita. Su Tienda Centurión número 100 no es solo un número, sino es la prueba de que la innovación tecnológica puede ser tangible, medible y, sobre todo, rentable para el pequeño comercio. La apuesta no se quedó en instalar paneles solares con Solfium, liderada por Andrés Fridman, sino también en la profesionalización operativa, asesoría administrativa y un rediseño del punto de venta que convierte a la tienda tradicional en una microempresa más eficiente. Energía limpia, más datos, ejecución y disciplina.

Son más de 264 mil kWh generados, reducción de costos eléctricos y mejoras en la exhibición y por tanto en las ventas. Los negocios integrados al esquema reportan aumentos de más de 20% en ventas frente a años anteriores, gracias a una estrategia que no solo mejora la imagen de la tienda, sino que incorpora herramientas para optimizar su operación, elevar sus estándares de ejecución y ampliar su capacidad de exhibición de bebidas frías. Grupo RICA tiene claro que, si el tendero crece, la cadena entera se fortalece. Y eso, en el comercio mexicano, empieza a marcar diferencia.

*Columnista y comentarista

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