Admiro al gran pedagogo (y obviamente doctor) Marx Arriaga, paladín de la educación mexicana. Hace un par de años publiqué un extenso comentario sobre su vida y su obra, “Trepado en la SEP, Marx Arriaga asalta el cielo”, que puede encontrarse en línea. Bueno, pues sigue dando de qué hablar y sigue aumentando mi admiración.
Cómo no admirar a un alto funcionario de la SEP capaz de decirle al magisterio nacional: “¡Debemos desde las alturas de la 4T prepararnos para tomar el poder nosotros, los que no estamos castrados. Tenemos que sustituir a esos tipos domesticados que reprimen, que roban, que mandan matar, que han sumido a este país en la vergüenza, a toda la bola de lamepelotas del periodismo”.
La nueva cruzada del pedagogo Marx (quien administra los 4 mil millones de pesos que le cuesta a la patria la Dirección de material educativo a su cargo en la SEP) va precisamente contra esos “tipos domesticados”, unos que reptan por lo que él llama “las cloacas” de la SEP al servicio de un sistema educativo que “es meritocrático, conductista, punitivo, patriarcal, racista, competencial, eurocéntrico, colonial, inhumano, clasista y utiliza a la educación como un factor de legitimación de la diferencia, del clasismo y de la supuesta movilidad social”. (Esto lo dijo ante la mirada conmovida de El Supremo en una mañanera inolvidable.)
La nueva cruzada marxiana enfoca ahora sus baterías contra los “comercializadores de la educación” cuyos libros de texto, a diferencia de los que él publica, sólo quieren educar “mano de obra barata” para la maquila transnacional capitalista, cosa que lo enoja mucho, pues él prefiere al pueblo sin trabajo, pero libre.
La sinceridad, tan rara en México, tiene una última trinchera en el joven Marx. No en balde celebró que Norcorea se haya solidarizado en 1969 con “la inquietud liberadora con sello azteca”, cuando impartió adiestramiento militar a los jóvenes mexicanos que luego se fueron a atacar al Ejército en Cuartel Madera y a morir en el intento. ¡Tomemos por asalto al cielo!, grita el camarada Marx medio siglo después.
Mientras, recorre las escuelas primarias denunciando “las oligarquías tecnofeudales que presentan la inteligencia artificial y las matemáticas aplicadas en ciencias como medio de salvación”, y al secretario Mario Delgado que “está convirtiendo a la SEP en una agencia de colocación de servicios privados”, malempleando el erario y propiciando “el desarme cultural que ha facilitado el ascenso de neofacismos y los recetarios libertaristas de las derechas”.
Todo eso lo dice el pedagogo marxiano en su cuenta de X, @MarxArriaga, desde donde ha llamado al magisterio a la insurgencia formando “Comités para la Defensa de la Nueva Escuela Mexicana, de los valores del obradorismo, la 4T y el humanismo mexicano” hasta convertirse en “un poder popular”. Es muy emocionante.
Lo mejor de la cuenta son los llamados a la acción; un batidero entre juche y Libro rojo de Mao que amerita algunos ejemplos:
¡Resistir, transformar, construir poder popular!
¡Matemáticas desde el paradigma crítico!
¡No es lo mismo caminar el cerro que mirarlo desde abajo!
¡No es el monte el que mata: es la víbora bajo la cobija!
¡Hagamos el acto revolucionario de la convivencia de los diversos para ir contra los antagónicos!
¡Magisterio insurgente: toca estajanovismo educativo!
¡No todo es pecho, también hace falta seso!
¡El cinismo no es defecto; es estrategia del poderoso!
¡El blanco barbado de ojos azules pide más matemáticas; nosotros humanismo!
¡Donde canta el gallo, el camino ya despierta!
¡O luchamos juntos o nos derrotarán por separado!
Pues sí.

