En pleno arranque de la fiebre mundialista, a unas horas del New York-New Jersey Stadium, en Shinnecock Hills, Nueva York, . Mientras millones de personas siguen la Copa del Mundo, el golf celebra uno de los torneos más exigentes del calendario: el Abierto de Estados Unidos.

El US Open representa el mayor reto para cualquier golfista.

No sólo por la calidad de los campos, sino por la forma en que la USGA los prepara. Fairways angostos, rough implacable y greens veloces, convierten cada golpe en un examen.

Ganar este campeonato exige paciencia, precisión y una enorme fortaleza mental.

En este año, además, el torneo llega acompañado de historias que bien podrían desviar la atención de la Copa del Mundo, al menos por unas cuantas horas.

La primera, la protagoniza Adam Scott. El australiano disputará su Major número 100 de manera consecutiva, una racha que refleja 25 años de constancia al máximo nivel.

Sólo Jack Nicklaus, con 146 apariciones consecutivas, supera esa marca; Tom Watson quedó en 84.

Resulta curioso que Nicklaus conquistó 18 Majors y Watson ocho, mientras Scott sólo ha levantado uno: el Masters de 2013.

La regularidad no siempre se traduce en títulos, pero sí en un lugar privilegiado dentro de la historia.

La otra gran historia tiene nombre y apellido: Scottie Scheffler.

El número uno del mundo buscará completar el Grand Slam de carrera, una hazaña que consiste en ganar —al menos una vez— los cuatro Majors. Apenas seis jugadores lo han conseguido.

Si Scheffler levanta el trofeo el domingo, lo hará en su primer intento desde que obtuvo el tercer Major que necesitaba para llegar con vida al US Open.

Rory McIlroy requirió 11 oportunidades para completar esa colección.

Además, el estadounidense podría celebrar el logro el mismo día de su cumpleaños número 30.

México también tendrá motivos para mirar hacia Shinnecock Hills.

Carlos Ortiz regresa como el único representante nacional en el field, después de firmar hace un año el mejor resultado de un mexicano en la historia de los cuatro Majors, con un cuarto lugar que —durante varios hoyos— hizo soñar con una victoria histórica.

A eso se suma el gran momento por el que atraviesa Gaby López, quien hace apenas dos semanas terminó como la subcampeona del US Women's Open.

Hoy, mientras México enfrenta a Corea del Sur en la Copa del Mundo, también comienza la primera ronda del US Open.

Con el impulso que han dado Ortiz y López al golf mexicano, sólo queda hacerse una pregunta: ¿Y si sí?

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