El año anterior y estos primeros 20 días de 2026 no han dejado de maravillarnos con el joven Tomás Restrepo. Apenas con 17 años de edad, el nacido en Caracas, Venezuela —de padres colombianos y criado desde niño en Manizales— vive un presente envidiable y se erige como la gran promesa del golf de su país en la rama masculina.
Los títulos individuales en el Campeonato Sudamericano Juvenil y la Toyota Junior Golf World Cup —en Japón—, así como la “Copa Los Andes” con la selección nacional, además del AJGA Panama Junior Open, la “Copa Camilo Villegas” y el Campeonato Nacional Tour Élite —Manizales—, llevaron a Tommy a firmar un 2025 notable, el cual selló con el premio al Deportista del Año de El Espectador, en la categoría juvenil.
Ahora, apenas comenzando el año, el manizalita se coronó en el Junior Orange Bowl International Golf Championship, en Miami, siendo esta la tercera vez que un golfista colombiano gana esta competencia, después de Camilo Benedetti (1997) y Camilo Villegas (1999). María José Marín también lo consiguió en 2022.
Como si fuera poco, el domingo estuvo a sólo dos golpes de meterse en el Playoff que dejó al argentino Mateo Pulcini como campeón de la undécima edición del Latin America Amateur Championship (LAAC), en Lima, Perú. Al final, fue un loable Top 3, con -3 en el total y la certeza de que el primer título de Colombia en este importante campeonato está cada vez más cerca.
Muchas veces, el golf es de momentos, pero Tomás tiene ese “algo” especial que permite intuir que será un jugador de época para el golf colombiano. Majo Marín fue subcampeona en dos ocasiones del Women’s Amateur Latin America (WALA) y en 2025 pudo celebrar en el PGA Riviera Maya. Sería casi poético que, en su tercer LAAC, Restrepo levantara el trofeo en El Camaleón de Mayakoba, el próximo año. No está lejos de hacerlo, sea en esa edición o en otra.
Y es que a Tommy no sólo lo acompaña su excelso golf. En él se reconocen virtudes propias de los grandes campeones: Humildad para aprender, madurez para entender el proceso y una fortaleza mental poco común para su edad. Escucharlo hablar con naturalidad de emociones, de frustración y de rabia —sin negarlas, pero sabiendo gestionarlas—, es una señal inequívoca de alguien preparado no sólo para competir, sino para trascender. Ese, quizá, sea su mayor talento.
Acá estaremos, con paciencia y convicción, viendo cómo el tiempo confirma lo que hoy ya se intuye. Porque Tomás Restrepo no sólo juega al golf: Está construyendo una historia llamada a darle muchas alegrías al deporte de Colombia.

