A la memoria del Dr. Felipe Cruz Vega, por amar al IMSS.
Todo es gratis en México. La Constitución, que ya dice muchas cosas, así lo dispone: la educación, la salud, el internet, los fertilizantes, y lo que se acumule. El país vive en un boom de derechohabientes sin deberhabientes. El Estado paternal nos abriga a todos. Bienestar es la palabra, que podriamos traducir como participar que es “tomar la parte” de país que nos corresponde, aunque pronto queden sólo los huesos de la riqueza nacional.
La Secretaría de Hacienda descarta recesión, incluso proyecta que para 2025 se consolide México como una economía estable, con inversiones y empleos. Estamos preparados para la guerra comercial de Donald Trump, dicen en Palacio Nacional. Descartamos tarifas recíprocas. Vivimos como si nada, en jauja, en bonanza. Poco le falta a éste gobierno para decir que, porque se acabó la corrupción (ajá), nos debemos acostumbrar a vivir en la abundancia, como dijo José López Portillo, cuando muchos de Morena militaban en el PRI; no deberían olvidar que poco tiempo después, entre lágrimas pidió perdón y dijo que él era el responsable del timón pero no de la tormenta.
La presidenta mexicana sí es responsable de una tormenta: la del Poder Judicial, la dizque elección que es una farsa. Nadie conoce a los candidatos, y las campañas que he visto sinceramente son ridículas. La reforma judicial sólo debilita al Estado, cuando éste va a enfrentar amenazas extranjeras.
Los jueces que resolverán sobre un contrato ¿qué seguridad le pueden dar los mexicanos? ¿los que atiendan un concurso de acreedores? ¿los que resuelvan un conflicto de telecomunicaciones? Hacer pantomimas digitales no es lo mismo que redactar fundamentaciones y motivaciones de un fallo judicial.
Muchos de esos candidatos judiciales tienen un estímulo en la paga. No sólo en la legítima retribución de su honroso salario, sino en el precio que cobrarán por los asuntos, con preferencia a quienes los apoyaron en sus campañas. Eso se llamó coste judicial, pero ahora le podemos llamar, a la moda, arancel judicial. Coima. Otro carga más a la inversión y generación de empleos. La judicatura electa será licencia para robar.
Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia, dice nuestra ley fundamental, de manera pronta, completa e imparcial, y ese servicio será gratuito (ajá). Existirá una élite de despachos de abogados con conexiones ilegales con los elegidos y derecho de picaporte en los juzgados, y su correspondiente poder de compra para obtener “justicia”. Esos librarán las barreras arancelarias judiciales. Sin embargo, habrá otro mundo que no podrá pagar nada, que no conocerá a nadie, que sólo pedirá justicia; ese otro mundo, especialmente de los más pobres, se tendrá que esperar porque la justicia no es gratuita en México.
Diputado federal