Como con muchas cosas en la vida nacional, se ha generado una dura tendencia a detestar y denostar todo lo que venga de los directivos del futbol mexicano, por el simple hecho de emanar desde las oficinas de la . Y no es que siempre acierten en sus decisiones o que no fallen, porque por supuesto que tienen grandes errores que han sido retratados y documentados de manera oportuna, pero de eso a que cada decisión que tomen genere una crítica por criticar, es muy exagerado.

Los temas en estos días han sido, son y serán el del Fan ID y el de los precios para el partido de la Selección Nacional contra Estados Unidos, por el boleto a Qatar 2022. En el primero, se ha generado una desconfianza absurda, sin entender la importancia de poder tener un control y saber quién puede generar desmanes en un estadio, en este caso, el Azteca. Porque el uso de los datos personales de los aficionados que vayan al partido ya ha dejado de ser por el famoso grito discriminatorio, ahora tiene que ver más con cuestiones de violencia y en eso, más que criticar, las organizaciones y quienes se han pronunciado en contra deberían proponer.

Pero lo más absurdo que hemos escuchado y leído en los últimos días, son las quejas por los precios del partido contra Estados Unidos. De mil 200 a dos mil 500 pesos cuestan las entradas para este 24 de marzo. Y en verdad que son precios “normales”, como lo que se cobra prácticamente en todo el mundo, así que salir con la estupidez de que allá sí porque es en dólares o en euros y acá debería ser más barato porque es en pesos, la pueden ir tirando a la basura.

También se pueden guardar el argumento con el que rezan que es mucho dinero por el bajo nivel que muestra la Selección. Es cierto, el equipo que dirige Gerardo Martino está muy lejos de ser un equipo al que se antoje pagar por verlo en el estadio, pero eso nada tiene que ver, ya que incluso si estuviera jugando como la mayoría de la gente quiere, los precios serían los que han puesto y también, claro, habría quejas, cuando esos mil 200 pesos son prácticamente lo mismo que se paga por el boleto más barato en los partidos en Estados Unidos.

Y si trasladamos esto a otros espectáculos, los precios son mayores, y ahí no se quejan, siendo que no hay nada que les asegure que saldrán totalmente satisfechos de lo que verán en el escenario, la duela o la pista. Por ejemplo, los boletos para Bad Bunny en el Azteca van de los 600 a los ocho mil 500 pesos, y eso no garantiza nada, en verdad. Hace unos días, tuve la oportunidad de ver a Elton John en Dallas y el boleto, en lo más alto, tuvo un costo cercano a los 290 dólares. Entiendan, el precio va en relación al evento, y en el caso del futbol, no asegura que se verá una goleada; quien piense lo contrario, mejor que se quede en casa. Así que dejemos las quejas sistemáticas y si por algo no termina de convencer el pagar esos precios por una entrada, no lo hagan, están en su derecho.

@gvlo2008
gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx

 
Google News

TEMAS RELACIONADOS