El equipo que se ha presentado desde el inicio del torneo es una caricatura de aquel que no hace mucho buscaba el tetracampeonato. Es increíble la descomposición que ha sufrido el club en un lapso bastante corto.

El América está irreconocible: No gana, no juega bien, no marca goles; hay evidentes diferencias entre el técnico y algunos jugadores.

Hoy, las Águilas lo único que dan es pena. No son ese equipo dominante, calculador, explosivo, inteligente. Los de Coapa pasaron de “equipo de época” a nada y eso es preocupante.

Lo que pasa con el América es normal, porque no ha renovado el plantel conforme la lógica dictaba. No hay un lateral derecho de respeto que le compita el puesto a Kevin Álvarez y en el izquierdo, lo mismo con Christian Borja.

Falta un delantero centro efectivo y contundente. No existe un jugador que cubra como se debe la ausencia de Alejandro Zendejas.

Se necesita un buen central que le meta presión a los que juegan en esa zona. Se requiere un portero igual o mejor que Luis Ángel Malagón, para que lo apriete, porque Rodolfo Cota no lo hace.

A lo anterior, hay que agregar la otra culpa del club, pues no contrata gente que refresque la plantilla porque no se puede deshacer de futbolistas que ya no aportan nada, pero no se pueden ir por los altos salarios que paga la institución.

¿Quién se atreve a contratar a un jugador que cobra un sueldo fuera del alcance para muchos?

Es la caótica historia de unas Águilas que, si nuestro futbol fuera normal, pelearían en estos momentos puestos de no descenso, pues ocupan el escandaloso lugar 15 de la tabla.

Falta aún mucha Liga, pero dos miserables puntos en tres partidos pueden ser determinantes para el director técnico André Jardine, quien —con esta crisis— ya es uno más, pues seguro se le acabó el blindaje del tricampeonato.

@elmagazo

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