Desarticular la cúpula del cártel más peligroso del país —y uno de los más poderosos del mundo— es, sin duda, un golpe importante y digno de reconocimiento para el gobierno mexicano, que desde la llegada de la Presidenta Sheinbaum ha dado un giro y avances importantes en materia de seguridad. Sin embargo, para no repetir la historia de capturas y abatimientos que se quedan en el surgimiento de nuevos liderazgos, es necesario contar con un plan post operativo y complementar la estrategia con otras formas de debilitamiento de las estructuras criminales.
Diversos líderes han sido detenidos en las últimas dos décadas: La Barbie, Caro Quintero, El Vicentillo, La Tuta, El Menchito, El Chapo, El Marro, El Ratón y El Mayo; y otros han muerto en operativos oficiales: El Barbas, El Lazca, Nacho Coronel, Tony Tormenta, El Pichón, El Comandante Toro, entre otros, sin que la violencia haya mermado.
Hay que quitar manos al crimen y contrarrestar su reclutamiento, que combina presión coercitiva y seducción de un estilo de vida aspiracional. La base social del CJNG es inagotable, pues se alimenta sobre todo del reclutamiento de jóvenes en contextos de precariedad, utilizando redes sociales, chats grupales, gaming y videos cortos, lo que además permite un mayor control geográfico.
Explotan el vacío de identidad y de comunidad que atraviesan, transformando la violencia en símbolos anhelados. La estética del poder, la música y las narrativas heroicas legitiman la criminalidad y normalizan el riesgo como forma de vida. En muchas comunidades, el crimen ha creado una narcocultura que redefine valores, impone disciplina y lealtad, y convierte la pertenencia al grupo en un mandato social reforzado por prestigio, presión comunitaria e idealización del poder. La Red por los Derechos de la Infancia en México señala que 250 mil adolescentes están en riesgo de reclutamiento en nuestro país.
Romper este ciclo requiere fortalecer la identidad positiva de los jóvenes, desarrollar sus habilidades para la vida, ofrecer atención emocional, oportunidades educativas y laborales, y consolidar la resiliencia comunitaria y digital. Al mismo tiempo, es necesario cerrar los canales de reclutamiento y contrarrestar las narrativas que glorifican el delito. Los golpes a la estructura del crimen deben ir acompañados de acciones que reduzcan su influencia social, de manera que se frene su reproducción y se brinden alternativas reales a las poblaciones vulnerables. De lo contrario, el ciclo criminal seguirá regenerándose bajo nuevas formas.
Además, es preciso minar la dimensión financiera del crimen, siguiendo la ruta del dinero, congelando y confiscando sus recursos, tanto en México como en Estados Unidos. Según la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro, entre enero y diciembre de 2024 las instituciones financieras estadounidenses presentaron 1,246 informes conforme a la Ley de Secreto Bancario, que identificaron transacciones sospechosas —principalmente en California, Florida, Arizona y Nueva York— por 1,400 millones de dólares vinculadas al fentanilo.
Es fundamental erradicar la corrupción institucional: registros contables muestran que en la nómina de El Mencho aparecen autoridades municipales de Jalisco, policías, miembros de la Fiscalía y militares, junto a halcones, sicarios y operadores del CJNG. Es necesario desarticular todos los niveles del cártel, incluidas sus redes de corrupción, a través de operativos como el de Enjambre, emprendido por el gobierno federal para desarticular redes criminales y corrupción infiltrada en gobiernos locales. En este contexto, la figura del general secretario Trevilla, que en diferentes registros ha mostrado presencia territorial, y compromiso, sensibilidad y cercanía hacia la tropa, llamando incluso a combatir la corrupción desde dentro, genera esperanza.
Por último para contar con fuerzas del orden a la altura del reto, hay que fortalecer sus capacidades y dotarlas de equipamiento adecuado.
El crimen organizado no se desarticula con medidas aisladas ni respuestas parciales. Requiere una estrategia integral que articule inteligencia, fuerza del Estado, control territorial y persecución financiera. Debilitar sus recursos y erosionar la base social que lo sostienen es la única vía para frenar su poder de forma sostenida.
@EuniceRendon

