La seguridad pública es una tarea del Estado en su conjunto. No depende de una sola institución ni de una sola función: requiere prevención, presencia territorial, inteligencia, investigación y actuación judicial. Cuando estos elementos operan de manera articulada, los resultados se reflejan en los indicadores y también en la vida cotidiana de las personas.
El reporte nacional de incidencia delictiva con corte al 31 de enero de 2026, permite observar una tendencia relevante. Entre septiembre de 2024 y enero de 2026, el promedio diario de homicidio doloso pasó de 86.9 víctimas a 50.9, es decir, 36 homicidios menos por día; equivale a una reducción del 42%. Asimismo, enero de 2026 representa el nivel más bajo para ese mes desde 2016.
A nivel nacional, 26 entidades federativas redujeron su promedio diario de homicidio doloso, con reducciones importantes en estados como Guanajuato, Estado de México, Guerrero y Nuevo León. La tendencia se confirma también en otros delitos: los de alto impacto han disminuido 31% desde octubre de 2024 y 55% respecto de 2018; el robo de vehículo con violencia registra una baja de 39% y la extorsión una reducción de 38% a partir de la estrategia nacional específica. Las acciones operativas dan cuenta de ello: más de 43 mil detenciones, el aseguramiento de 22,832 armas de fuego y la desarticulación de 2,028 laboratorios clandestinos, además de 5,114 carpetas de investigación por extorsión y 814 personas detenidas por este delito.
La reducción de la violencia es resultado del funcionamiento coordinado del Estado mexicano. Actualmente, la Fiscalía General de la República (FGR) ha fortalecido su integración con el Gabinete de Seguridad articulando la investigación penal, con la inteligencia operativa y la actuación territorial.
Pero detrás de los indicadores, existen personas. Cada reducción estadística implica patrullajes, operativos, cateos autorizados judicialmente, integración de carpetas de investigación y audiencias prolongadas y bien sustentadas. Implica también riesgo personal para quienes cumplen estas funciones.
Por ello, debemos reconocer la labor de las mujeres y hombres de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de Gobernación y de la Fiscalía General de la República. Su trabajo cotidiano permite proteger a la población y procurar justicia en condiciones que exigen profesionalismo, disciplina y vocación de servicio.
La reducción de la violencia no significa que la tarea esté concluida. Significa que la coordinación institucional comienza a producir efectos medibles. Mantenerla, consolidarla y profundizarla será indispensable para fortalecer la tranquilidad de las familias mexicanas y garantizar que la ley prevalezca. Los avances registrados deberán traducirse gradualmente en una percepción social de mayor seguridad. Para ello será necesario acompañar los resultados con una comunicación pública cercana y transparente, capaz de convertir los datos en confianza ciudadana y la acción institucional en tranquilidad cotidiana.
Reducir la brecha entre realidad estadística y percepción social, es tarea permanente.
Fiscal general de la República

