La semana pasada logramos el desmantelamiento de la organización delictiva llamada “El Caballito” que estaba dedicada al lavado de dinero y a la falsificación de facturas.

Nuestras investigaciones permitieron conocer que esa organización operaba mediante el diseño y la comercialización de mecanismos de evasión fiscal a través de sus propios despachos, ofreciendo a empresas reales la posibilidad de evadir los impuestos que debían entregar al SAT.

El sistema consistía en constituir empresas fachada para generar comprobantes fiscales por operaciones falsas con las que canalizaban los recursos obtenidos hacia los propietarios de las compañías beneficiadas, cerrando un circuito que permite ocultar el origen del dinero, disminuir el pago de impuestos reduciendo artificialmente su carga impositiva o fiscal y con ello sostener un esquema sistemático que repercute en la afectación de la Hacienda Pública.

El desmantelamiento de esta organización criminal fue ejecutado por 440 elementos que realizaron 40 cateos simultáneos en los estados de Aguascalientes, Coahuila, Colima, Jalisco, Michoacán, Quintana Roo, Sinaloa y Sonora donde que fueron detenidas ocho personas y se aseguraron 11 inmuebles, 14 vehículos y dos motocicletas, así como dinero en diversas divisas, lo que evidenció un esquema delictivo estructurado de alcance interestatal.

El operativo fue ejecutado con una precisión impecable de coordinación entre la Fiscalía Especial en Investigación de Delitos Fiscales y del Sistema Financiero y la Agencia de Investigación Criminal de la FGR, con la participación del gobierno de la República a través de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Unidad de Inteligencia Financiera, el SAT, la Guardia Nacional y Sedena.

Las denuncias penales presentadas ante la FGR por este ilícito acumulan un perjuicio económico de más de 54,688 millones de pesos que equivalen a los presupuestos anuales de varios estados de la República Mexicana y restan recursos públicos a la construcción de hospitales, mantenimiento de carreteras, financiamiento de universidades públicas y fondeo de becas sociales.

La evasión de impuestos mediante el uso de facturas falsas es efecto del libertinaje estimulado durante el largo periodo neoliberal, cuando el propio Estado facilitó la evasión fiscal mediante leyes permisivas y la complicidad con los evasores. La existencia y uso de empresas 'factureras', es un reflejo de un esquema institucionalizado durante ese nefasto periodo caracterizado por el aumento de la desigualdad social, la precarización de las condiciones laborales y el desmantelamiento del estado de bienestar, todo para favorecer a las grandes corporaciones, en lugar de a la población mayoritaria de nuestro país.

El desmantelamiento de la organización delictiva “El Caballito” muestra la determinación de los gobiernos de la 4T para acabar con la evasión fiscal y restituir a la nación los recursos sustraídos a la hacienda pública para beneficio de toda la población.

En este caso, como en todos donde los recursos del pueblo de México estén en riesgo, la FGR continuará trabajando en la defensa de las instituciones y en la procuración de justicia para lograr consolidar un México libre de corrupción e impunidad.

Fiscal general de la República

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