Mucho se ha escrito sobre la detención de Nicolás Maduro. Desde el fin de semana pasado, el operativo realizado por los Estados Unidos ha sido tema en todos los medios, evento con el que se cierra un largo capítulo en la historia de Venezuela que comenzó desde 1998, cuando fue electo el fallecido presidente Hugo Chávez, quien ganó por un amplio margen bajo la promesa de dar justicia social a las y los venezolanos.
La historia la conocemos todos. Venezuela se encuentra en una grave situación de pobreza, de desigualdad y con altos niveles de corrupción. Fue en el año 2013 cuando ante la muerte de Hugo Chávez, heredó el poder Nicolás Maduro, quien cobró notoriedad internacional por decir que hablaba con su predecesor por medio de un pajarito. Así, en medio de desfiguros y excesos de su familia y su circulo cercano de colaboradores, Maduro se convirtió en un dictador que llevó a Venezuela a la ruina.
A la fecha, son ocho millones de venezolanos los que abandonaron su país ante la crítica situación de su país, dejando atrás familias y vidas enteras. La violación de derechos humanos ha sido la constante, sin libertad de expresión y sin derecho a opinar diferente, muchos medios de comunicación terminaron cerrados o manejados por el gobierno, mientras que los presos políticos aumentaron llenando las cárceles.
Además, los que se quedaron en su país han tenido que vivir la falta de comida, una delincuencia cada vez mayor y un gobierno encabezado por un narcotraficante. Porque Nicolás Maduro es un delincuente que destruyó Venezuela y se sentía intocable.
Por eso resulta sorprendente que existan quienes hablen de tratar bien a un tipo que no sólo violó los derechos humanos de sus gobernados, sino al que incluso se le acusa de secuestros, golpizas y asesinatos contra sus adversarios.
La acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos señala que el dictador venezolano encabezaba un “gobierno corrupto e ilegítimo”, que dirigía una amplia operación de narcotráfico que envió miles de toneladas de cocaína a los EU.
Estamos ante el inicio de un juicio sin precedentes, pero necesario porque la situación de las y los venezolanos ya era insostenible. La exigencia de un cambio de gobierno era una exigencia del pueblo venezolano y de un gran número de países democráticos.
Ahora habrá que estar atentos al desarrollo del juicio a Nicolás Maduro que se desarrolla en Nueva York. De acuerdo con lo que se ha difundido en medios, en la primera demanda contra el dictador se menciona en muchas ocasiones a México, así que seguramente se conocerán muchas cosas sobre nuestro país en el desarrollo de este juicio.
Además hay muchos testigos protegidos que darán sus testimonios, porque la red de corrupción y narcotráfico de la cual se le acusa involucrará a muchos personajes de otros países.
Que bueno que se haya detenido a este personaje que sólo destrozó a su país, porque quien gobierna y traiciona a su pueblo no se merece la libertad. Estamos a favor de estas acciones, porque nuestras hermanas y hermanos venezolanos tienen ahora la oportunidad de que recuperen su libertad y el respeto a sus derechos políticos y humanos, pero sobre todo, que brille nuevamente ese gran país que es Venezuela.
Senador de la República y Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PAN

