Eran una esperanza. De libertad. Igualdad. Armonía. Concordia. Convivencia. Respeto. Civilidad.
Ya no lo son. De golpe. En un solo acto, dejaron de serlo. Se cubrieron de oprobio. Se llenaron de deshonra.
Mas, en la acelerada descomposición del morenismo. ¿qué puede importarles?
Frustraron. Frenaron --al menos por el momento--, una lucha de años. Especialmente de algunas. Son una decepción nacional.
Su traición se convertirá en la continuidad de la funesta tradición del machismo. Con todas sus implicaciones.
Seguirá habiendo muchas más víctimas por su culpa. De algún modo. En algún grado, son feminicidas.
Rompieron la dinámica de conquista de derechos que admirablemente han mantenido muchas mujeres en medio del rechazo. Animadversiones. Ataques. Menosprecio. Crímenes. Indiferencia.
Optaron por las cadenas. La subordinación. La obediencia. Se arrodillaron. Reptaron.
Aceptaron el sometimiento. Órdenes. Imposiciones. Humillaciones. Chantajes. Quizá pagaron favores. Tal vez recibieron promesas.
Eligieron la servidumbre. Se autoanularon. Se deslegitimaron. Pudiendo liberarse, se rindieron. Se entregaron.
Pudieron haber sido un maravilloso ejemplo para todas las mujeres de México. De muchos otros países. Y del resto de la sociedad.
Pudieron dar una lección que empezara a cambiar definitivamente su papel en la comunidad. En el país. En la Historia.
Estaban en perspectiva de comenzar a ser reconocidas como verdaderos seres humanos. En toda su integridad. Valor. Importancia. Con todos sus legítimos derechos. Como iguales.
Quebraron el sueño de millones. Son una desilusión. Un engaño.
Habrían dado un paso colosal en la relación hombres-mujeres. Gobernantes-Gobernados.
Dejaron escapar la ocasión.
Se lanzaron al abismo. Se llevaron con ellas a otras que aspiraban a alcanzar objetivos de justicia. Equidad. Derecho. Sembraron la desconfianza para las demás.
Demostraron que su actuación ha sido una falacia. Buscaron acceder a cargos de representación para hacer lo mismo que los hombres. Son aliadas de sus homólogos misóginos, no del mundo de damas que tanto esperaban de ellas.
De las honrosísimas. Escasas excepciones que realmente quieren un cambio, podrían surgir otros. Nuevos. Genuinos liderazgos.
Con estos, su empeño podría dificultarse, pero no cesará. Demorarán más los resultados que anhelan. Buscan. Les pertenecen.
Deben seguir adelante.
Más, porque ya no llevarán a cuestas el lastre de las que decidieron cubrirse de vergüenza al votar por la impunidad. Inmunidad. Burla del protervo. Réprobo Cuauhtémoc Blanco, quien se dice político. Ignora lo que eso significa.
Las defensoras de ese presunto criminal, envilecieron el cargo que ostentan. Lo degradaron. Degeneraron. Pervirtieron.
Dejaron ir la oportunidad para dignificarlo. Magnificarlo. Hacerlo trascender. Prefirieron No Ser. Ser objetizadas. Usadas. Desvalorizadas.
Abrazaron la desfachatez. Prefirieron hundirse en el descrédito. Enterraron su prestigio, si alguno tenían. Apelaron a la cachaza que distingue al morenismo. Es su impenetrable blindaje. Nada les sonroja.
Las salvadoras del exalcalde, exgobernador y diputado, cobijado como muchos otros personajes de la peor estofa por Andrés Manuel López Obrador, demostraron sin pudor que sirven únicamente a su partido. Sus intereses. Por complicidad. Compromiso.
¿Ideología? ¿Convicciones? ¿Principios? ¿Razones? ¿Ética?
¡Nada de eso!
Nunca. Jamás como ahora, nadie como el morenismo rebajó tanto la política. Día tras día, sin rubor, le agrega nuevas páginas negras a su detestable tarea.
Su actitud anida en la cerrazón por adoctrinamiento. Ignorancia. Conveniencia. Temor. Perversión. Prevaricación. Ambición.
Las legisladoras del número y la letra y sus aliadas, manejadas a placer por el “doctor” Ricardo Monreal y su camarilla, incurrieron en la peor de las corrupciones políticas. Una verdadera canallada.
Usurparon la soberanía popular que los ciudadanos les confirieron temporalmente para representarlos y defenderlos desde el Congreso. Las impulsaron los machos que forman parte de esa institución.
Su deber primero, como el de todo legislador, es decidir siempre en favor de la comunidad. Es para lo único a lo que quedan autorizados con el sufragio.
Al encubrir a Blanco, las diputadas esgrimieron esa potestad --que es delegada sólo por el tiempo que dura su gestión-- contra la ciudadanía.
La traición es generalizada. Incluye a toda la población.
La exponen a nuevos intentos criminales de un personaje que ha sido vinculado públicamente con conocidos capos. Extendieron patentes de corzo para las agresiones contra las mujeres.
Protegido. Seguro de que, además del fuero cuenta con protección al más alto nivel, no es improbable que incurra en nuevos intentos como el que le imputa su media hermana. O incluso que, sin recato, llegue a consumarlos.
Lo más penoso y preocupante del caso, es que Claudia Sheinbaum no haya hecho nada para impedir el atentado de las diputadas de Morena y de otros partidos.
Ella es mujer y se esperaba que por ese solo hecho estaría del lado del amplísimo sector que constituye su género. En gran medida, contribuyó a que sea la primera en acceder a la presidencia de la República.
La mayoría de las mujeres empoderadas que disfrutan del presupuesto, han hecho mutis. Todas son bien conocidas.
Con el salvamento del ex futbolista, además de la desilusión por el hecho en sí, queda la idea de que, aun queriéndolo, CSP no pudo hacer nada ante la orden de López Obrador de mantenerlo intocado.
Eso significaría que el ex presidente sigue mandando. Que ella No ejerce la máxima magistratura. Que No quiere Ser. Que No se atreve a Ser. A asumirse plena. Total. Incuestionable, como presidenta de México.
Lo mismo ocurrió cuando Rosario Piedra Ibarra fue impuesta contra viento y marea; es decir, contra su voluntad, como presidenta de la CNDH para un segundo periodo.
El mismo desdén de sus correligionarios se vio cuando los legisladores aprobaron la ley con la que se proponía desterrar el nepotismo. Impusieron su voluntad para que entre en vigor en 2030 y no en 2027, como ella lo planteaba.
Abundan los ejemplos de situaciones en los que se ve claramente que no tiene control. O peor, donde se ve nítidamente el estilo, el lenguaje, las formas y las decisiones (que vendrían) de su antecesor.
Debilidad. Imposibilidad. Vulnerabilidad. Ausencia de Voluntad. Impotencia. Falta de carácter. Determinación.
Defectos del poder inaceptables y peligrosos en la jefa del Estado Mexicano. Desafío. O Es ella. O Sigue Siendo él.
Con esos antecedentes, cabe esperar:
Que nadie que haya sido ignorado, excluido, defenestrado o atacado por AMLO, puede albergar la idea de que su sucesora reconsidere. Eso incluye dolorosamente a las mujeres. Pero también a otros sectores y actores.
Que se sigan produciendo hechos que sean atribuidos, por alguna causa, al ex presidente y crezca la idea de que él maneja al país y a la presidenta. Perdería totalmente el respeto.
Que ella se siga viendo impedida a poner en práctica sus propias acciones. Decisiones. Colaboradores. Estrategias. Visión. Proyecto de Nación.
Y que los seis años de AMLO, que en rigor son lo mismo en el tiempo que lleva Sheinbaum, terminen por asquear a una sociedad dividida, inconforme, que en algún momento decida cambiar las cosas… por sí misma.
Línea de fuego
La lista de exigencias de Estados Unidos a México en relación con los aranceles es bastante larga. Si no en su totalidad, tendrá que darle casi todo lo que quiere. Podrán salvarse algunas cosas, pero en la entrega de “padrinos de capos”, no habrá negociación, fue la advertencia que la secretaria de seguridad nacional de aquel país, Kristi Noem, habría hecho personalmente a la presidenta Sheinbaum, aseguran fuentes confiables. Ante eso, nada valen capturas de tanqueros con combustible robado --que nadie había visto--, entrega de criminales, desmantelamiento de laboratorios, confiscación de armas, drogas. Muchos menos frasecillas vacías e intrascendentes reiteradas como “defensa”. Ante eso, quien tenga que temblar por su pasado, que tiemble… Si para Manuel Lerma, ex gobernador de Tamaulipas, la media hermana del rufián Cuauhtémoc Blanco no está tan violable, él sí es bastante perseguible por el desastre que heredó. ¿Quién lo protegió durante su mandato?… Las campañas para juzgadores son copias grotescas de cualquier otro ejercicio político-electoral que se haya visto. Pura demagogia. Promesas que no se cumplirán. Acarreos. Derroche. Y ahora, seguramente dinero negro, como lo han advertido estudiosos del crimen organizado.