El puñal de la reforma electoral está en lo alto. La mano de Morena se apresta a dejarlo caer en el corazón de la República. De no evitarse el sacrilegio, morirán la democracia. El Derecho. La Libertad. La sociedad será esclavizada.

La trayectoria de mentiras. Corrupción. Traición. Catástrofe. Involución, iniciado hace siete años --a la espera de un equívoco feliz--, permite aventurar la hipótesis de que, contra viento y marea, el gobierno tendrá su reforma.

El asalto a la Constitución, iniciado el 5 de febrero de 2024 por Andrés Manuel López Obrador, apunta a ser consumado por su sucesora, Claudia Sheinbaum.

Incluso sin darle el último golpe como ella quisiera, pasará vergonzosamente a la Historia por haber llevado a México, de la mano de su antecesor, de la democracia a la tiranía.

Los cambios en ese proceso, por su rareza, son únicos. El partido que encumbró a esos personajes ha labrado. Logrado el más grande atraco contra el pueblo mediante reformas constitucionales que son legales. Pero no legítimas. Muchos menos honorables. Son inmorales.

En el futuro, cuando se hable de ese suceso, se dirá que López-Sheinbaum y los legisladores: correligionarios, secuaces y cómplices, desconstitucionalizaron. Descuartizaron a la Nación. La despojaron de su Espíritu. De su SER.

El atrevimiento de desconstitucionalizar un país, es una pulsión inevitable. Irresistible. Propia del tirano, ávido de ejercer el poder a niveles de extrema opresión. Impiedad. Placer. Sin límites, Restricciones. Objeciones. Pudor.

El tirano es alérgico a las observaciones. Sugerencias. Consejos. Lo enferman las críticas. Desprecia las opiniones. Quiere que todo mundo hable bien de él en todo momento. Le rinda honores. Lo aclame. Lo alabe. Lo endiose.

En Andrés Manuel López Obrador, miserable huachicolero de la política, esas fueron sus exigencias permanentes. Quienes se uncieron a ellas, pudieron hacer, con su consentimiento, cuanto quisieron.

La desconstitucionalización es un proceso de eliminación. Vaciamiento. Rebajamiento. Rompimiento. Anulación de normas. De desciudadanización. La comunidad, reducida a la nada, sólo tiene obligaciones. Empiezan por obedecer y guardar silencio.

El desmantelamiento de la Norma Suprema que dispuso el criminal soñador de su grandeza. Inmortalidad. Trascendencia, a lo que su sucesora le da comprometida y convencida continuidad, es el más proverbial atentado que se pueda concebir contra el Estado.

Eso se refleja ya en la pérdida de derechos esenciales consagrados en la Carta Magna. Perdieron su vigencia y su valor. Ya no protegen a la sociedad. El cascajo. Escombro en lo que ha quedado, sólo sirve a los tomboleros. Acordeoneros. Despreciables sinvergüenzas. Les canailles.

Al remover obstáculos. Barreras. Impedimentos. Recursos para evitar los abusos de los gobernantes, la ciudadanía ha quedado totalmente desprotegida. Ahí donde sólo el que detenta el poder puede hacer su voluntad, reside la tiranía.

Sin ninguna protección, los mexicanos están huérfanos. En estado de indefensión. A merced de todos los excesos. Atrocidades. Rapacidad. Burlas de quienes debiendo ejercer el poder para servir a los demás, se sirven sólo ellos.

Actúan como si el país les perteneciera. Ya lo han estado haciendo. Impúdicamente, continuarán en esa línea. Con la reforma pretenden dar paso libre a un ciclo político horrorosamente oprobioso. El retorno a la época de la Colonia.

No hay nada que los refrene. Se seguirán comportando cuales conquistadores que hacen de su reino. Su hacienda, lo que les dictan sus deseos. Sobran los que han convertido la función pública en actividades criminales.

La única duda que hay hasta ahora respecto de si la reforma electoral será aprobada o no, es la lealtad de los aliados de Morena: el PT y el PVEM, sin cuyos votos, hasta ayer que se conocería la iniciativa, la última gran modificación constitucional se veía inviable.

Mas, si se considera que esos partidos viven de la subasta de su apoyo al partido que gobierna en turno, no es improbable que les lleguen al precio. Vulgares mercenarios que son, siempre están dispuestos a escuchar ofertas.

Los propietarios de esas franquicias: Alberto Anaya y Jorge Emilio González, tratarán de sacar, en primerísimo lugar, el mayor provecho personal ante el apremio de Morena de contar con su respaldo.

Sus argumentos serán los de siempre: su oposición o acompañamiento en las decisiones y acciones que el partido del gobierno quiera concretar, lo darán --en su discurso--, por la democracia. La sociedad. Los derechos.

Lo que digan para tratar de justificarse, en cualquier sentido, es de sobra conocido para la ciudadanía, ajena. Distante. Omisa a lo que está ocurriendo en el país. Despreocupada. Quizá resignada ante la peligrosa ruta por la que ahora, como nunca, una pandilla loca lo conduce vertiginosamente al precipicio.

Los métodos infalibles de convencimiento a los que el gobierno actual,

--como todos los anteriores-- puede apelar, son los famosos “fierros en la lumbre”. Con ellos, puede herrar a cualquiera. Someterlo a su voluntad.

A todos los actores políticos les tiene un expediente con el registro de sus pillerías. Andanzas. Pecados. En ellos se halla toda la información sobre sus fortunas. Propiedades. Negocios. Relaciones comprometedoras.

Hay archivos donde se documentan robos. Transacciones ilegales. Despojos. Violaciones. Amasiatos. No faltan las evasiones de impuestos. Ingresos mal habidos o injustificados. Y hoy, especialmente, vínculos con cárteles del crimen organizado.

La manera de disuadir a los “rebeldes”, reacios “demócratas”, es recordándoles su pecaminoso. Sucio. Corrupto pasado. Basta con enseñarles alguna prueba. Advertirlos de que, si no están a favor de lo que quiere hacer el gobierno, se difundirá esa información.

Esta, ya publicada, justificará ampliamente cualquier acción oficial. Susceptible de ser confirmada por una “investigación”, es suficiente para aprehender. Enjuiciar. Encarcelar. Enlodar. Borrar de la vida toda a quien se le oponga. Lo considera su enemigo.

¿Quién, con un pasado turbio, sucio, criminal, se arriesgaría o perder sus haberes, carrera, posición, beneficios, familia, libertad?

De la exhibición. Del sufrimiento de los “fierros en la lumbre”, más de uno puede dar testimonio. Algunos pudieron negociar un exilio dorado. Para eso han sido utilizadas, con afrenta, muchas embajadas.

En tiempo resientes, ahí está el senador conocido como “El Gran Traidor”, Miguel Ángel Yunes Linares, quien con su prostituido voto, posibilitó la aprobación de la reforma judicial. Así será lo que debía. Lo que temía.

Muchos morenistas --con historial en otros partidos, especialmente en el PRI-- por eso se han plegado a las decisiones más atroces. Absurdas. Arbitrarias. Destructivas, cometidas contra México durante los últimos años.

La licencia en el ejercicio de la función pública es un fenómeno de saqueo, Complicidad. Impunidad. Reforzado. Magnificado. Casi totalizado entre la clase política. Jamás llevado al extremo de ahora para perpetuar a un partido. Haciendo cuasi propietarios del país a sus más conspicuos integrantes.

Lo que le falta para alcanzar ese objetivo, son los votos de sus compinches. Sus aliados del PT y PVEM. ¿Quién de ellos se resistirá, “en nombre de la democracia”, que ya no existe, a negárselo ante el riesgo de que el gobierno morenista le quite todo?

El privilegio que a toda costa quieren que se conserve en la propuesta presidencial, es la fuente de poder que usufructúan sus dirigentes: capacidad para elegir a los legisladores plurinominales. Y los recursos públicos que por ley reciben los partidos.

En estos apartados, hasta ahora se han manifestados irreductibles. Pero por la experiencia. Los antecedentes de su comportamiento, para todos es sabido que son apariencia. Es, simplemente, una táctica de encarecimiento.

Lo que Anaya y González buscan, es venderse mucho más caros. Así sea que únicamente ellos resulten ganadores. Sus correligionarios. Los derechos. La democracia. La ciudadanía, sólo son un pretexto para obtener lo más posible.

Un arreglo en esas condiciones, eventualmente despertaría la codicia y la “oposición” de algunos. Pero siempre hay manera de conformarlos. Alinearlos. Someterlos. Eso, hoy, es posible incluso con legisladores de otros partidos.

Así, la reforma electoral de AMLO-Sheinbaum, salga como salga, parece inevitable. El gobierno tiene muchos recursos para hacer que se apruebe. No dudará en emplearlos para conseguir lo que será la más grande vileza. Infamia. Ruindad. Traición… cometida por gobernante alguno.

Línea de Fuego

Resentimiento. Silencioso reclamo. Reproche callado por el dolor de las bajas que sufrieron los cuerpos de seguridad durante la captura de “El Mencho” sin que el gobierno federal se inmute, se escuchan por doquier. Se acentúan algunas suspicacias por su desconsideración e insensibilidad. Por no haber rendido tributo debido a los caídos. Loable, que una empresa de comunicaciones haya apagado sus plataformas y llamado el domingo pasado a rendir homenaje con un minuto de silencio a quienes dieron la vida por el país. A sus familias. A los ciudadanos, víctimas colaterales de la violencia. Quien gobierna sin el ejército, va mal. Peor, si pretende hacerlo maltratándolo. Teniéndolo en contra. Su pérdida llega pronto…Si alguna vez tuvo algo de razón, Donald Trump la perdió el fin de semana en el ataque sorpresivo, devastador, criminal, que sus fuerzas armadas llevaron a cabo en Irán. Y como ni el Congreso norteamericano ni nadie puede frenarlo, a la par de Netanyahu, puede llevar al mundo entero al Infierno que nadie desea. En ese contexto, ¿cuál va a ser la postura llevadera, aceptable por Estados Unidos, del gobierno de México?... ¡Qué inteligente!, el comentario de Jorge Romero de que Morena camina hacia la destrucción. ¿Con esas boberías va a reposicionar el panismo, que está en la calle?... Que los cirqueros. Therians de la Suprema Corte, seguirán ofreciendo su espectáculo en el interior del país, después del éxito que obtuvieron en la presentación que tuvieron en Chiapas, donde abundan los doctos en Derecho sin entender el español…El PRI cumplirá mañana 97 años de existencia. De la cúspide cayó al abismo. Alejandro Moreno trabaja para sacarlo de su penosa situación. Dicen que pronto “dará una sorpresa”. Ya se verá… Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila, sigue en picada. Se vio nada menos que frente a la presidenta de la República. Fue abucheado. Rechazado. Despreciado públicamente. Que siga confiando en sus “experimentados asesores de imagen”.

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