Tengo la sensación de que hubo un intenso cabildeo de parte de México para influir en la emisión de la carta que senadores estadounidenses demócratas enviaron al secretario de Estado, Marco Rubio, rechazando las declaraciones de Donald Trump sobre que “consideraría” una eventual acción militar contra los cárteles en México.

Es sabido que el método de negociación de Trump se acerca mucho a un proceso extorsionador, porque él mismo lo presume. Si existe alguna posibilidad de detener sus ímpetus enfurecidos, esta se ubica en el Congreso del país vecino, donde se mueven importantes intereses económicos que influyen en la conducta de los congresistas. Precisamente por eso la parte más importante de la referida carta es la que alude a los argumentos de carácter empresarial. Conocemos el valor social que otorgan a los beneficios producidos por los negocios privados y ello se refleja en la frase: “México es nuestro principal socio comercial”.

Dado que ese es el lenguaje que mejor se entiende en la política de Estados Unidos, las cuatro líneas dedicadas en el documento a la importancia de la economía adquieren enorme relevancia. Los suscriptores destacan el terrible impacto negativo que una pretendida acción militar contra México tendría en los intereses de las empresas que invirtieron el año pasado en nuestro país de manera directa 14,500 millones de dólares. Destacan además el riesgo de perder el millón de empleos generados en EU con base en el comercio transfronterizo y alertan sobre la existencia de 5 millones de trabajadores norteamericanos cuyo empleo depende de nuestras relaciones comerciales.

La presunción de que exista un cabildeo promovido por México se basa en la coincidencia del enfoque adoptado en la misiva con el énfasis que la presidenta Sheinbaum ha puesto en la importancia de la relación comercial y en la cantidad de empleos que genera en Estados Unidos. Abona también a esa suposición la extensa referencia contenida a otro aspecto en el que ha sido particularmente insistente nuestra Primera Mandataria respecto del grado de cooperación que existe por parte de nuestro país para el combate al crimen organizado. Los senadores estadounidenses resaltan el hecho de que una acción militar afectaría el esfuerzo realizado conjuntamente en materia de seguridad, dentro del cual incluyen, como parte de la lucha contra el crimen organizado, una alusión al tráfico ilícito de armas.

Es evidente la influencia de la narrativa presidencial en la carta, al mencionar reiteradamente por su nombre a la Presidenta mexicana, reconociendo su cooperación en la lucha contra el fentanilo y enfatizando la necesidad de respetar la soberanía de nuestro país, que ha sido uno de los temas defendidos con más intensidad por la titular del Ejecutivo. Se destaca la entrega a EU de numerosos jefes de los grupos mafiosos y cómo nuestro gobierno ha impulsado la inteligencia para combatirlos, logrando una “significativa reducción en los niveles de homicidio”, además de grandes decomisos de fentanilo.

Evidentemente, nunca quisiéramos haber oído acerca de una eventual nueva acción militar contra nuestro país cometida por tropas del vecino, pero es importante que desde el Senado estadounidense se rechace una acción de esta naturaleza, y de manera tajante, se exprese que eso sería desastroso, incluso para ellos.

Investigador de El Colegio de Veracruz y Magistrado en retiro. @DEduardoAndrade

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